Artículo del día de Pilar López Bernués: CAMINOS DE ROSAS, DE ESPINAS Y… ¡DE PEDRUSCOS!

Dicen que hay caminos de rosas y otros de espinas… Bueno, también los hay de pedruscos incandescentes, ¡doy fe de ello!

Los lectores que me conocéis, o que habéis asistido a algún libro-fórum, ya sabéis la cantidad de piedras que he encontrado en mi camino literario; suele ser una premisa que comparten la mayoría de actividades culturales o artísticas a menos que “suene la flauta” o se cuente con contactos suficientes. Lo sé, no me quejo de ello, pero sí de los incontables “palos en las ruedas”.

Se invierte mucho tiempo e ilusión sin percibir nada a cambio mientras se crea una obra; y una vez concluida, ni siquiera hay garantías de que vea la luz o, en caso de verla, permita al autor cobrar por su trabajo… Pero un autor escribe, pinta o compone música por propia necesidad, porque su mente es como una esponja que absorbe el entorno, lo transforma con la imaginación… y siente el imperativo de plasmarlo, más allá de si ello le permite vivir de sus creaciones, o no. No lo niego y lo asumo.

Pero os voy a contar mi experiencia personal porque igual os echáis algunas risas (mejor reír que llorar, que lo primero es muy sano):

Como no soy nada comercial (no le vendería una estufa a un esquimal ni con descuento) decidí que necesitaba un representante cuando tenía dos libros inéditos, algunos cuentos y demasiados “NO” a la espalda.

Tras varias tentativas frustradas buscando una Agencia que pudiera representarme, miré en una revista de anuncios, de esas que publican un poco de todo…: Encontré a un agente literario, ¡que no le era!.

No me mintió en eso, dijo que lo hacía como un extra, porque le gustaba, y que ya tenía como representados a una chica que se dedicaba al básket y a un joven futbolista, ambos en Francia. Pero me engañó y tuve que localizarlo con un detective (se trató de una broma pesada de un niñato idiota, supongo). Se había quedado con dos novelas y varios cuentos, me dio nombre y dirección falsos, quedaba conmigo y no aparecía, aunque me largaba pretextos que me sonaron creíbles e, incluso, me asesoró para inscribir las obras en el RPI y me dio buenos consejos sobre contratos editoriales… Al fin, sin embargo, comprendí que ese sujeto se estaba riendo de mí. Cuando llamaba a su teléfono, o no lo conocían o una “bruja” me amenazaba por molestarla, diciendo que aquel número no aparecía en la guía y que me denunciaría si volvía a llamar… Si me telefoneaba él, que supuestamente viajaba mucho, me daba explicaciones viables para sus ausencias y sobre el teléfono de contacto… Por eso dudé un tiempo, ilusionada como estaba porque me decía que ya había contactado con algunas editoriales y tenía uno de los originales en una francesa, pendiente de lectura… Las veces que le insistía, explicando que en su teléfono decían no conocerlo, llegó a decirme que algunos clientes se le quejaban de lo mismo, que podía haber algún error en la línea… (en aquella época, esas duplicidades eran factibles). Por fin, sin embargo, abrí los ojos de una vez, vi que aquello no se aguantaba por ninguna parte, busqué a un detective y lo denuncié, por supuesto. Y tal como puse esa denuncia, (¡oh, milagro!) llegó a la empresa en la que yo trabajaba un paquete a mi nombre, sin remitente. Era la cartera con el material que ese indeseable se quedó el primer día que nos vimos. Pero ahí no acabó la cosa. Pasé unos días recibiendo amenazas telefónicas por parte de “la bruja” que se ponía al teléfono (era la madre del niñato ese, lo supe después) y también intentó intimidarme un sujeto que dijo ser dueño de una empresa de seguridad, que él me decía amablemente que no llamara más a aquel número, pero que los empleados que tenía en la calle eran unos “gorilas”. Le repliqué a ese tipo afirmando que la denuncia que le había puesto a su cliente iba a ampliarla, mencionando las amenazas. Y eso hice.

La experiencia con el falso agente me dejó muy mal (solo la he explicado por encima). Tenía dos libros escritos pero ninguno publicado, había perdido ejemplares, estado a punto de que algunas editoriales aceptaran una novela, pero que se volvieron atrás en el momento final… (En MOLINO la tuvieron dos años diciéndome que los repetidos informes eran buenos, pero concluyeron que yo no era conocida y no se decidieron a invertir. Algo parecido me ocurrió con JUVENTUD, donde me llamaron para conocerme y me invitaron a ir a la editorial con objeto de presentarme a no sé quién, pero… ¡mas de lo mismo!) El tiempo, los años en realidad, iban pasando… Me consumía la frustración y la impotencia.

Pero también es cierto que aquella experiencia con el falso agente me catapultó. Decidí que si yo no me ocupaba de abrirme camino, nadie lo haría por mí. Comencé a escribir a destajo y, en un año, las dos novelas que tenía (y rehice para mejorarlas) se habían convertido en diez. Entre ellas, estaba sin yo saberlo la primera que iba a ver la luz, una obra juvenil: EL SECRETO DEL CASERÓN ABANDONADO.

Pero no podía ser fácil algo relacionado conmigo, por supuesto:

Además de la lucha encarnizada por hallar una primera editorial L.I.J., a pesar de los infinitos “NO” antes de un “SI”, el primer libro editado (que no escrito) estuvo un año en lectura en Ed. BRUÑO. Mas tras ese tiempo, en mis oídos sonó un mágico “SI”. Me dijeron que hiciera algunas correcciones y que me habían enviado un documento por correo con esas sugerencias. (En realidad, me tocó reescribir la novela y hacerla más corta).

Puse manos a la obra corriendo. Llegó la carta un sábado y yo me dediqué al trabajo a jornada completa (aparqué a mi marido, mi hijo y al perro, les dije que “se buscaran la vida” y yo no hice nada ese día salvo escribir). El domingo por la mañana me pegué el madrugón del siglo y seguí “chupando tecla” hasta mediodía, momento en que concluí. Sin embargo, justo en el instante de poner el punto y final, se produjo en el ordenador un error de sistema y lo perdí todo. No me quedó otra que formatear el disco duro, reinstalar todo el software y recuperar de un disquete la primera versión de esa obra. No descansé ni un segundo y pude enviarla aquella misma noche por email…  (rezando a todos los dioses conocidos, no voy a negarlo).

¡Por fin me hicieron un contrato en Ed. BRUÑO, mi primer contrato!

Pero transcurrieron dos años más entre la firma y la publicación porque durante ese espacio una editorial mayor compró a la primera y todo quedó un tiempo en suspenso. Llegué a temer que los nuevos propietarios pasaran de los compromisos… Pero sí, sí se publicó, y cuando vi ese primer ejemplar que era también mi primer libro editado (EL SECRETO DEL CASERÓN ABANDONADO), me pellizqué por si estaba soñando.

Sin embargo, esa experiencia solo fue un aperitivo de lo que me esperaba. Yo no tenía una única novela, sino unas cuantas. Escribo a diario y no solo LIJ, ni mucho menos. Realmente, en mis comienzos nunca me planteé escribir para jóvenes; obras de misterio y aventura sí, pero no necesariamente juveniles.

Consideré de nuevo buscarme una Agencia, que fuese real, claro. Y, tras muchas vueltas,  ¡por fin! di con una interesada, ubicada en Madrid.

Les gustó lo que les envié, que fue todo el material que tenía e iba escribiendo. Pero… ¡Justamente con Bruñó no se hablaban! Las obras juveniles que tenía inéditas no se las propondrían a ellos… Quedamos que Laura (mi representante) se ocuparía de buscarme editorial para el resto de manuscritos y aquellos juveniles que yo no había enviado a Bruño todavía. Firmamos un contrato.

A través de Laura, Editorial DESNIVEL se interesó por una novela de alpinismo (EN AQUELLA PARED NORTE), y tras algunos cambios, diferentes lecturas y mucho tiempo después, me llamó un día la directora para decirme que presentara la obra al Premio que convocaban porque “tenía todos los números”. Recibí esa llamada un 9 de enero y el plazo para enviar originales terminaba el 15, con el fin de semana por medio.

Me tocó correr. Llevé la obra a imprimir y encuadernar dos copias (entonces Internet estaba aún en pañales y, además, querían los originales en papel). Los envié por mensajero para que llegaran a tiempo.

Bueno… No solo no gané sino que no recibí ni una palabra al respecto. Solo meses más tarde, y ante mi insistencia por recuperar el manuscrito porque pensaba ofrecerlo a Ed. BARRABÉS, me dijeron que yo tuve todos los números para llevarme el Premio, en efecto, pero que a ultimísima hora llegó otro original, el que finalmente ganó.

En Ed. BARRABÉS, se interesaron por ese libro y me hicieron un contrato de inmediato, me dieron un anticipo, lo publicaron corriendo y me invitaron a una presentación de otro autor que se hacía en Barcelona… El director de la colección era alpinista, le gustó la novela y me dijo que todo lo que escribiera sobre montaña me lo publicaría. Sin embargo… No hubo presentación, ni publicidad, ni nada de nada, pese a estar acordado en el contrato… Cambió la dirección editorial y no se interesaron por mantener la colección que había iniciado el anterior ejecutivo. Me quedé con el libro publicado, eso sí… Pero sin una palabra cuando intenté saber qué hacían con los ejemplares (algunos se distribuyeron en librerías, lo vi en las dos o tres liquidaciones de Derechos de autor que llegaron a enviarme (siempre en negativo); por mi cuenta, busqué por Internet y vi que otros más se regalaban a quienes compraban en la tienda Barrabés algún tipo de material de montaña).

Con la agente, (Laura) no renovamos el contrato porque en los dos años que nos dimos de plazo no encontró editorial. En esos momentos, la novela que tenían en Bruño se había convertido en la primera de una saga: “Aventureros en Acción” y yo seguía escribiendo nuevas entregas. Sin embargo, durante el tiempo que compartimos, Laura me sugirió que me presentara al Premio Nostromo, aunque para ello debería escribir una historia marítima. Y lo hice, puse “manos a la obra” y me enfrasqué en una novela corta, a la que titulé: DIARIO DE A BORDO y Laura presentó al concurso.

(Así nació la obra que tras un larguísimo periplo y muchas páginas más, espero podrá ver la luz en breve (cruzo los dedos). No os perdáis la singladura, que tiene “tela”).

No gané el Premio Nostromo, pero fui invitada al evento. Allí, durante un aperitivo con el que concluyó ese encuentro, pude hablar con uno de los organizadores y preguntarle si cabía la posibilidad de que la obra interesara a la Editorial Juventud, que era la patrocinadora. Me dijo que lo miraría y vería primero cómo quedó mi novela en el proceso de selección. Nos intercambiamos emails y me respondió a los pocos días diciendo que el manuscrito había superado varias cribas, veía factible ofrecérselo a la editorial y que ya me diría algo.

Pasaron varias semanas, sin respuesta, y entonces le envié un email, otro más y otro… Por fin, supe que ese hombre había muerto, muy poco después de aquella tarde de la entrega del Premio Nostromo.

Contacté por mi parte con Ed. JUVENTUD, pero no les interesó publicar la novela.

Empecé a mover el manuscrito por editoriales, sin éxito, hasta que apareció una (TARANNA). El dueño-editor quería verme y, puesto que estaba en Barcelona, podíamos reunirnos sin problema. Quedamos en una cafetería. Llegó a la cita un hombre mayor, muy agradable. Me aclaró que su editorial era familiar, un hobby en realidad, y de copago (yo no buscaba eso; pagar para publicar siempre lo he rechazado porque lo veo como un fracaso, la aceptación de que lo escrito carece de nivel para que alguien lo compre). Sin embargo, la reunión fue muy positiva. Mi interlocutor dijo que valía la pena que buscara una editorial distinta, que el libro tenía potencial… Y me aconsejó que esa novela corta la hiciera más larga porque había tema suficiente para ello.

Le hice caso y rehice la historia, ampliándola, añadiendo algo de intriga y mucho intimismo para redondearla y lograr una novela con “cara y ojos”.

Volví a la tarea de buscar editorial y apareció una nueva en busca de autores (GRUP-LOBHER). Les gustó DIARIO DE A BORDO, me hicieron un contrato y esperé.

Durante los dos años que tenían de plazo para publicar la obra, participé en su foro literario, les reseñé la novela de otro autor y lo entrevisté, fui invitada a una presentación… Pero el tiempo corría y el libro seguía inédito. Me dijeron que habían tenido problemas con una distribuidora y que los había dejado a cuadros. Seguí esperando, pasaron los dos años durante los cuales cambiaron de ubicación dos veces… Me prometieron que la publicarían en cuanto se rehicieran, y acepté esperar un poco más. Al fin, esa editorial creo que cerró.

Volví al manuscrito y lo fui repasando de nuevo. Cada vez que releo algo escrito suelo introducir cambios; y eso hice, pero de vez en cuando, no de forma continuada porque por aquel entonces ya estaba en marcha la saga “Aventureros en Acción” y yo seguía creando nuevas historias que, todo hay que decirlo, algunas les interesaron a Bruño, otras no, y algunas no lo sé (Bruño es una editorial muy pequeña y publica dos o tres libros al año, de modo que hay que esperar que “suene la flauta” y luego recomponer la novela inicial porque con tanto tiempo por medio entre una entrega y la siguiente la vida cambia muy deprisa y las nuevas tecnologías se mueven a velocidad de vértigo).

Durante ese tiempo, tres novelas destinadas a lectores adultos estaban contratadas en Editorial ALADENA. Debían publicarse dejando unos cinco-seis meses entre la primera y la siguiente hasta llegar a la última. El director me iba dando largas con las galeradas, me ponía excusas, cambió la fecha prevista de edición varias veces… Supe que lo despidieron y recibí una carta diciendo que la editorial había cambiado de dirección y de temática. No atendieron un burofax que les envié, no me dieron explicaciones y no me desplacé a Málaga para denunciarlos por incumplimiento de tres contratos porque entonces no podía permitírmelo. Aún así, tiempo después recibí un comunicado de los nuevos editores, diciendo que estaban dispuestos a leer los tres originales (los míos y los de otros autores a los que también dejaron tirados). Dudé, pero acepté. Aparentemente, Ed. ALADENA se había convertido en Ed. ELIA. Tiempo después, me hicieron un contrato para una de las novelas y… ¡Más de lo mismo! Venció el contrato y la obra no se publicaba… Finalmente, el que la leyó, que era un librero externo y propietario de una editorial muy pequeña, vino un día a Barcelona, nos vimos y aceptó publicar él esa novela en EDICIONES DEL AZAR, con el título: LA SOMBRA DE UNA DUDA.

Las otras dos novelas con las que me dejaron tirada, las autoedité por mi cuenta. En AMAZÓN, en e-book y papel, subí la obra TRAS UNA HUELLA; y en Ed. UNITED publiqué TREINTA DÍAS (United es de coedición, mas pude publicar de forma gratuita maquetando la novela y diseñando la portada yo misma).

Pero, en fin, volviendo a DIARIO DE A BORDO:

La fui rehaciendo, ampliando… hasta que se me ocurrió hacer algo que me he repetido hasta la saciedad que no haría más: presentarla a un Premio. (Lo he hecho muchas veces a lo largo de mi vida y me he decepcionado otras tantas; hay que dejar la obra en suspenso hasta que sale el fallo, no se recupera el material si se ha enviado en papel, es improbable que la editorial se la quede… Pero es cierta esa sentencia: “No digas nunca de este agua no beberé”). Vi en Internet un Premio que convocaba SEIX BARRAL y la presenté tras pulirla de nuevo, intentando que no hubiera el mínimo fallo, redondeando la trama… No gané, por supuesto, pero me quedé con una sensación extraña porque yo creía que el manuscrito estaba muy bien; quizá no para ganar, que eso no deja de ser algo que depende de muchos factores, pero sí para que la editorial se interesara… Confundida, empecé a pensar que la trama no la había resuelto bien y que debía introducir varios cambios.

Volví al manuscrito, eliminé algunas partes, añadí otras y modifiqué definitivamente la resolución de la historia.

El pasado mes de octubre, la di finalmente por cuncluida y (ahora sí) redondeada y bastante aceptable.

Volví a la tediosa tarea de ofrecerla a varias editoriales y me encontré con lo típico: Algunas no contestan; otras ya impiden que el servidor acepte manuscritos; las hay que responden diciendo que no admiten originales que no han pedido o emplazan a presentarlo al “Premio de…”; otras sí se lo quedan, pero algunas de ellas ya anticipan que si pasan “X” meses y no responden es que no interesa (enviar un simple “NO” por email parece que es muy costoso).

Entre las editoriales que se quedaron mi manuscrito, aparecieron las típicas de copago y copago encubierto, que ya deseché, y también di con una que se presenta como tradicional pero que, en realidad, es una probable estafa: ENTRELÍNEAS. (Escribí un post en este mismo blog explicando mi experiencia con esa gente para alertar a los autores).

Así estaban las cosas cuando una de las editoriales que aceptó leer mi obra se puso en contacto conmigo para saber si seguía inédita. Se trataba de Ed. AMARANTE.

Esta sí parecía una editorial tradicional, pequeña pero bastante legal. Me hicieron un contrato y…:

Tienen problemas para editar el archivo tal y como lo envié (en Word). Parece ser, que tantos cambios en distintos ordenadores y hasta en diferentes editores de texto han acumulado tanta basura que no consiguen quitarla. Tras unos días haciendo pruebas, solo me quedó una solución si descartaba tirar la toalla: ¡Reescribir la obra en un archivo completamente nuevo! Ni siquiera he podido utilizar la opción “cortar-pegar” porque habría arrastrado los mismos errores al documento.

¡Justamente tenía que pasarme eso con la novela más larga que tengo escrita! 450 páginas cuando la envié a AMARANTE por vez primera, que se han convertido en más de 500 y un largo pico porque, ya puestos, he redondeado el texto un poco más.

Ahora, que acabo de acabar de “chupar tecla”, me toca esperar y cruzar los dedos. Como les he ido enviando capítulos a medida que los hacía para ver si había problemas o no, creo que todo ha ido bien, porque incluso hicieron una prueba de maquetación con las primeras páginas que ha salido OK.

Solo me resta esperar que la novela se publique, que con Ed. AMARANTE vea por fin la luz y, por supuesto, que alguien la lea y no se convierta en un fracaso más. Solo yo, sé lo que he vivido con éste y otros libros…: Un auténtico infierno que, quizá, si lo conociera el ministro Montoro y sus compinches del PP concederían más atención al mundo de la Cultura (aunque no estoy segura de lo último, de donde no hay no se puede sacar).

Lo que sí es cierto, es que voy a quedarme con lo bueno de todo esto: Ahora, sí. Ahora DIARIO DE A BORDO ha quedado mucho mejor; nada que ver con aquella novela corta inicial, ni la que se quedó inédita en GRUP-LOBHER, bastante más aceptable que la que di por buena para presentarla al Premio de SEIX BARRAL y, tras chupar tecla durante mes y medio, algo mejorada con respecto al manuscrito que aceptaron en Ed. AMARANTE y no pudieron editar. Dicen que no hay mal que por bien no venga, ¿no? ¡Pues eso!

En la distancia, las cosas se aprecian mejor y se valoran con perspectiva más amplia.

Ahora, tras ese larguísimo periplo, me alegro de que DIARIO DE A BORDO no ganara el Premio Nostromo, ni que la editara GRUP-LOBHER o SEIX BARRAL… Esa novela, que considero mi “Ópera Prima”, me disgustaría haberla publicado cuando estaba en pañales o era muy mejorable, de modo que toda la singladura que ha llevado a cabo, no solo me molesta sino que la considero muy positiva.

Todo lo que explico en este post es solo la punta del iceberg. Hay ocasiones en que la vida nos ofrece caminos llanos y otras en que el avance está sembrado de obstáculos a cual más gordo. Pero cuando uno cae, tiene dos opciones: quedarse en el suelo o levantarse. Y cuando se analizan las cosas desde la distancia, muchas veces vemos que esas piedras en el camino tenían una función; en el peor de los casos permitierion vivir una experiencia que siempre enseña algo; y en el mejor avanzar con paso más firme.

Ánimo, pues, amigos artistas. Existen caminos de rosas, de espinas y de pedruscos, pero hay que caminar al frente y no dejar de perseguir los sueños.

@ Pilar López Bernués

Publicado en ACTUALIDAD, Libros, LITERATURA, RELATOS PROPIOS | Etiquetado , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , | Deja un comentario

Reseña literaria: ANA (Roberto Santiago)

Thriller basado en el mundo de la judicatura y las empresas dedicadas al juego. Es una novela negra, una lucha de “David contra Goliath” en la que se aprecia lo difícil que resulta buscar justicia cuando el adversario es una multinacional que nada en millones. También hay una crítica hacia los gobiernos, que se enriquecen con el juego por lo lucrativo que resulta pero se despreocupan de las auténticas víctimas, los ludópatas.

(Reseña hecha para la web “Anika entre libros” por cortesía de Ed. Planeta)

ACCEDER

Pilar López Bernués

Publicado en ACTUALIDAD, apuestas, apuestas on-line, Libros, LITERATURA, ludopatía, POLÍTICA, RESEÑAS | Etiquetado , , , , , , | Deja un comentario

PASEANDO POR EL ENTORNO…

Yo veo un gorila de perfil, tallado en piedra:

 

 

 

@Pilar López Bernués

Publicado en ACTUALIDAD, INCÓGNITAS, PERSONAL | Etiquetado , , | Deja un comentario

Artículo del día de Pilar López Bernués: ¿QUÉ MAFIAS HAY TRAS LAS APUESTAS ON-LINE?

Que desde hace algunos años no se permita en radio y televisión publicidad de tabaco ni alcohol (en el último caso salvo contadas excepciones y de poca graduación), lo veo muy bien. Todos sabemos que ambas sustancias no son saludables y crean adicción.

Pero me parece muy curioso que las apuestas on-line no solo se publiciten en esos medios sino que crezcan sus webs como las setas, y que hasta en determinadas emisoras de radio los propios locutores les hagan publicidad y (lo más penoso) animen a los oyentes a apostar, con claros ejemplos, con frases de persuasión como: “Corre, que tienes tiempo de sumarte a…”. “Se paga “tanto x uno” en estos momentos…” y un largo etc. de locuciones semejantes que repiten machaconamente mientras retransmiten un encuentro… ¿Acaso aficionarse al juego no es otra adicción que rápidamente puede convertirse en ludopatía?

¿Quién hay detrás de esas páginas para ganarse tanta bonanza y permeabilidad por parte de las Administraciones? ¿Y cómo es posible que personajes famosos, que ya ganan cientos de miles o millones por su trabajo, se presten a darles publicidad?

No pongo en duda que cualquier persona conocida está en su derecho de aceptar un trabajo extra y seguir atesorando dinero, hasta convertirse en la más rica del cementerio si ello le place. Pero… ¿Qué legitimidad como seres humanos tienen esas últimas si no son selectivas con lo que anuncian?

Me parece muy lamentable que determinados sujetos, protagonistas de programas con récords de audiencias y millones de seguidores, insten a jugar al Bingo on-line, por ejemplo. Y que deportistas de élite, que deberían ser un referente para las nuevas generaciones, hagan lo propio animando a apostar aquí o allá…, ¡no tiene nombre! No tiene nombre en ambos casos. Los primeros inciden sobre un público numeroso pero, muchas veces, poco ilustrado, que va a creerse lo que les digan y hasta aceptar que “no está mal echar unas apuestas al Bingo on-line si fulanito/a lo hace”. Los segundos, que saben que son ídolos para muchos niños y adolescentes, venden su imagen a cambio de más millones, sin importarles en absoluto lo negativo que es incidir sobre los más pequeños en determinadas cuestiones. Y claro que están en su derecho de prestarse a la publicidad, por supuesto, yo no digo lo contrario. Pero me repugna que no sean selectivos y un poco más responsables con lo que anuncian.

Puede argumentarse que todos los telespectadores o radioyentes podemos hacer caso de lo que nos ofrecen o no, que somos mayores de edad… ¡Vale! Pues, entonces, esa misma premisa serviría para seguir anunciando cigarrillos o marcas de whisky. ¿Dónde está la diferencia? Si se considera que eliminando esos últimos anuncios se protege a la ciudadanía, ¿con qué pretexto se permite que las webs de apuestas se publiciten a diario?

Pero hay algo más… Hemos oído todos, o muchos de nosotros, que han saltado escándalos a la palestra ante las sospechas de que ciertos partidos de diferentes deportes habían sido amañados, y muy concretamente que algunos técnicos y jugadores de entidades pequeñas solían apostar sobre los resultados… En definitiva, que determinados profesionales que suelen tener una nómina muy baja porque no están en primera línea, presuntamente apuestan para llevarse un pellizco de dinero extra y, claro, si hay que perder, se pierde… ¿Quienes mejor que los propios protagonistas pueden incidir en un resultado si con ello se llenan los bolsillos?

A mí me parece que estamos ante unas MAFIAS, que crecen a diario, que están protegidas (incomprensiblemente) y que como ocurre en cualquier juego con “la banca”, siempre ganan. Se han hecho con un monopolio que les permite desdecirse si hace falta, cambiar las reglas de improviso o en mitad de la contienda, y hasta enmendar posibles errores eliminando una apuesta que les ha salido “rana” y no quieren tener que abonar si hay demasiados ganadores.


Adjunto (con permiso de su autor) un escrito sobre el tema que me ha hecho llegar un lector vía e-mail. Aclara mejor lo expuesto y dice tener pruebas de lo que explica:

“Experiencias con las casas de apuestas 888 y Luckia

1. 888poker y sport

No son de fiar en absoluto, ni en el poker ni en deportes.

En el poker aparte de ser honrados han de parecerlo y esto último no lo cumplen, cuando en el primer  reparto de cartas te sale por ejemplo un 3 y un 7, en el siguiente un 7 y un 3, en el quinto un 2 y un 9, en el sexto un 9 y un 2, dándose estas repeticiones en múltiples ocasiones es que algo falla, que algo huele mal, aparte de múltiples comentarios de otros jugadores que denuncian otras cosas, en este juego no he profundizado porque no me fío de un sistema que no controlo y visto lo visto todavía menos.

En el deporte hay muchas apuestas, sobre todo en partidos del Tercer Mundo donde los corredores de apuestas campan a sus anchas, dándose resultados increibles y cambios en los mismos que lo son todavía más, dándose apuestas por perdidas cuando no lo son, y que si no te das cuenta ahí se queda.

Pero lo peor de todo es que su sistema de seguridad es un coladero, he hecho  ingresos con la tarjeta de mi mujer, he hecho retiradas a una cuenta bancaria de la que no soy titular, aparte de que no tenían que ir a una cuenta sino a la tarjeta que ha originado dicha ganancia, estos tres fallos han sido no una vez sino en múltiples ocasiones, repito: UN COLADERO.

2. LUCKIA

Internet va llena de estos estafadores, hay historias desde hace tiempo y de toda clase, la que os voy a explicar es verdaderamente surrealista:

Hice una apuesta a un partido de balonmano nada menos que de la primera división china, Xinjiang vs Shanxi (¿a que mola?), predije que al final del partido (60 minutos) Xinjiang ganaría de 16 goles o más, llega la media parte y ya gana de 15, qué bien, en la segunda con  que ganen solamente de uno ya cobro, ¡oleeeeeeeee! Iluso de mí, la segunda parte no se jugó ni se jugará nunca, se dio como bueno el resultado que había en la  media parte, y ¿por qué?, porque se aplicó la norma llamada “mercy rule” que casualmente ellos tienen establecida en los términos y condiciones del apartado de balonmano ya que es algo “normal” que suceda,  ¿qué clase de casa de apuestas no tiene una mercy rule (merci pour votre argent, gracias por tu dinero) en sus términos y condiciones en el apartado balonmano que  está hecha expresamente para ROBAR a los clientes (ex cliente) y no tener que devolverles  el dinero apostado? Os pongo a continuación la norma en cuestión:

Una regla de misericordiaregla de matanzaregla de nocaut o regla de mofeta termina un concurso de deportes de dos competidores antes del punto final programado si un competidor tiene una ventaja muy grande y presumiblemente insuperable sobre la otra. Se llama la regla de la misericordia porque ahorra más humillación para el perdedor. Es común en los deportes de la juventud en Norteamérica, donde el correr de la puntuación se considera antideportivo. Es especialmente común en béisbol y softbol en el que no hay reloj de juego y un equipo dominante podría en teoría continuar una entrada indefinidamente.

Cuando alguien tiene una norma tan absurda que no tiene lógica en ninguna clase de apuestas, es que está hecha para ROBAR Y ESTAFAR, se entendería que al menos hiciesen la devolución apostada, pero daros una vuelta por Internet y veréis de que calaña están hechos.”

——–

@Pilar López Bernués

Publicado en ACTUALIDAD, adiccines, DEPORTE, POLÍTICA | Etiquetado , , , , , , | 8 comentarios

MI EXPERIENCIA CON EDITORIAL ENTRELÍNEAS… (OJO, AUTORES)

Como algunos de vosotros sabéis, voy publicando con Ed. Bruño la saga adolescente “Aventureros en Acción”.

Pero no solo escribo LIJ. He pasado muchos meses (años en realidad) creando una novela intimista, sustentada sobre una investigación criminal, algo exótica, con intriga, más de 450 páginas… En fin, nada que ver con lo que editan en Bruño y que, además, considero mi “Opera Prima” tanto por el contenido como por la forma, que he cuidado hasta la obsesión.

En octubre comencé con la tediosa tarea de buscar editorial.

Deseché las de copago o autoedición (nunca he pagado para publicar ni pienso hacerlo, ya por principios). Y puestos a editarme yo misma, prefiero que sea directamente y bajo mi exclusiva responsabilidad, como ya he hecho en Amazón en formato e-book y papel con varias novelas y a través de las plataformas Createspace y Kiendle.

Dedicada de lleno a buscar editorial, me encontré ante los muros habituales: Algunas no responden y dejan con la duda de qué harán con el material; las hay que exigen que se les remita la obra ya impresa (lo que supone un desembolso económico que no siempre se puede asumir (hay gente que no se ha enterado de que existen las nuevas tecnologías, por lo que parece; curiosamente, esas últimas empresas no son pequeñitas, suelen ser editoriales importantes, en general)); otras más ya impiden directamente que el servidor acepte e-mails; algunas se molestan en replicar: “No aceptamos originales que no hemos pedido”. “Prueba a presentarla al Premio de…”. Y muy pocas se quedan con el manuscrito, dándose un plazo para valorarlo pero sin asegurar muchas de ellas si responderán o no (en otras palabras: si pasan muchos meses y no dicen nada es que no interesa (parece que enviar un simple NO por e-mail es muy costoso)).

Así estaban las cosas cuando dos editoriales que NO se anuncian como de copago (o copago encubierto) aceptaron mi manuscrito, lo leyeron en pocos días y estaban muy interesadas… La primera me pedía descaradamente la mitad de los costes de edición. La segunda me obligaba a preparar por mi cuenta presentaciones y a quedarme a PVP los 90 primeros libros o el remanente que restara tras presentar la obra. (Estoy hablando de Ed. Oxford, a través de un sello alternativo (Eride o algo parecido) y de Ed. Chiado en el último caso (un auténtico pago disfrazado, que obliga al autor a convertirse en comercial, mover sus libros y compar a precio de venta, IVA incluido, los que no coloque)).

Por ahí andaba el tema cuando di con ENTRELÍNEAS EDITORES:

-Se anuncian como una editorial seria y tradicional.

-Cuelgan en su página un decálogo destinado a los autores con objeto de que no sean estafados.

-Poseen un catálogo muy variado y que abarca varios géneros.

-Hablan de presentaciones y estancias en la Feria del libro de Madrid…

Hice una propuesta editorial, presentándome y enviandoles una sinopsis de la novela que les ofrecía, además de bibliografía.

Me respondieron de inmediato, aceptando leer el original en unos 5-10 días, que les debía enviar junto a un protocolo bastante amplio conteniendo DNI escaneado, resumen y características de la obra, público al que iba destinado, un esbozo de cómo me gustaría que fuese la cubierta… etc. En caso de que les gustara la novela, hablaban de publicarla en un plazo corto (dos, tres meses).

Reuní todo eso y se lo remití adjuntando el manuscrito en PDF. Crucé los dedos…

Y sí, unos diez días más tarde recibí un pre-contrato para que le diera el VB antes de formalizar el definitivo.

A primera vista, ese borrador parecía aceptable. Era cortito, se leía deprisa y contenía las premisas legales que suelen incluirse en este tipo de documentos.

El autor percibiría el 12% del precio de venta sin IVA (no estaba mal). Luego, vi que se firmaba por 1 año y 200 ejemplares (eso me pareció poco fiable y muy parecido a la Autoedición o Coedición, pero aún así no le concedí más importancia por el momento, todo puede negociarse). El escritor debería remitir la novela en formato Word y revisada por él (no solo no me importó sino que me gustó, cuando tocan una obra a veces la destrozan). Como la mayoría de documentos de estas características, el contrato remitía a los juzgados en caso de desacuerdos entre las partes, se apoyaba en el Real Decreto Legislativo de 1996 para resolver temas de propiedad intelectual, el editor se comprometía a obtener el ISBN y el Depósito legal… También se aseguraba la continua comercialización y hablaba de presentaciones y estancias del autor en eventos, como firmas de libros… En fin, aquello era un contrato bastante standard a primera vista. Pero…:

En uno de los apartados el escritor se comprometía a acudir a las actividades que fijara la Editorial, pero ni una mención de en qué condiciones.

En otro punto se especificaba que la Distribuidora no informaba sobre cuántos, dónde y cómo distribuía los ejemplares. (Esto último me pareció surrealista, y más aún que se hiciera constar en el contrato. ¿De veras un editor desconoce qué hace el distribuidor con sus libros? Aquello me dio mala espina).

No había ni una palabra sobre ediciones digitales ni traducciones a otros idiomas. En definitiva, muchas lagunas si el documento se leía con calma y, parafraseando a la editorial, se analizaba “entre líneas”.

Pero lo que me preocupó realmente fue que me obligaran a desplazarme por la geografía nacional si había de ser por mi cuenta; y el texto no aclaraba nada al respecto, solo que el autor se ponía a disposición de la agenda editorial... No estoy en situación de viajar por mis medios, pero tampoco dispuesta a pagarme viajes y estancias. La ambiguedad de ese apartado no me gustó.

Les escribí para decir que no puedo viajar, a menos que sea la Editorial la que corra con los gastos. Y la respuesta fue un simple: “Solemos llevar a los autores por su zona”.

Admito que estuve a punto de aceptar. Pero entonces mi marido me instó a que esa última premisa la aclararan en el contrato, es decir: que yo me movería por Barcelona si hacía falta, pero que en caso de desplazamientos o pernoctas eso debería asumirlo la Editorial.

Escribí nuevamente pidiendo la aclaración de esa claúsula en el contrato definitivo; y también les planteé algunas dudas, entre ellas lo referido sobre las distribuidoras, qué ocurriría en caso de que la obra fuese traducida o editada en e-book… Y otras menos importantes, como si el autor recibía algún ejemplar gratuito o ellos estaban dispuestos a enviar alguno para reseña, etc.

¡Curioso! A vuelta de correo, ENTRELÍNEAS me emplazó a pedir a Bruño que me editaran ellos ese manuscrito y me deseaban suerte. ¡Nada más!.

Buscando por Internet he visto la cantidad de entradas en foros y páginas que ponen a ENTRELINEAS a “caer de un burro”. Hablan de mentiras, estafa, de que el autor acaba pagando sí o sí… Una mujer explicaba que la obligaron a desplazarse a Madrid desde Barcelona para firmar el contrato con el pretexto de verse porque tenían muchos documentos-tipo, pero solo le enseñaron uno en el momento del acuerdo (lo tomas o lo dejas); otra, que ya había publicado un libro con ellos, los llamó para entregarles el segundo y le colgaron el teléfono cuando dijo que estaba pendiente de recibir una subvención destinada a esa obra; algunos autores explican que no han percibido nada por sus libros o hasta desconocen si se han vendido o no; etc, etc, etc…

Ya había leído algo de lo anterior antes de que Entrelíneas me diera carpetazo y yo misma me alegrara de haberlos pillado a tiempo con “el carrito de los helados”. Pero la verdad es que me fío poco de lo que veo en la Red, sea positivo o negativo. En ambos casos, queda la duda de si lo primero es propaganda propia o lo segundo procede de gente que se entretiene en molestar por el gustazo de sembrar discordia. Prefiero crearme mi opinión y hasta estoy dispuesta a conceder la presunción de “buena fe”, especialmente si una empresa pone en su web (a modo de gancho para ineptos, ahora lo veo claro) un decálogo de buenas praxis.

Pero algo me ha llamado poderosamente la atención: Esa autora a la que dejaron con la palabra en la boca, hablaba de que había una subvención para la obra y yo fui demasiado honesta cuando les dije que no podía viajar por mi cuenta, explicando que ahora mismo no estoy en situación de hacerlo… En otras palabras: a mi no podían sacarme mucho dinero y a mi colega escritora tampoco si debían rendir cuentas a alguna plataforma que la subvencionaba.

Visto lo visto, he decidido que no voy a callarme y que es una cuestión moral y de principios alertar a otros autores. He aquí algunas cuestiones de interés:

-¿Por qué una editorial rompe la relación con un autor en el momento en que le hace algunas preguntas sobre el contrato y, además, se niega a aclararlas?

-¿Es normal que un editor pierda el interés por una obra cuando el autor le anticipa, honestamente, que no podrá costearse desplazamientos impuestos por su agenda?

-¿Un contrato de un año y 200 ejemplares es serio? (No hablaban de prorrogarlo, solo en caso de agotarse los 200 libros podrían firmar uno nuevo, o no). Y una curiosidad: Me llegó el documento en Word (o sea, susceptible de ser modificado). Estoy pensando mal al respecto, en una posible coartada para no pillarse los dedos… Pero ahí lo dejo, prefiero no especular.

-ENTRELÍNEAS se concedía el derecho a editar el manuscrito en otros sellos, formatos, contactar con agentes… Pero ni una palabra de lo que percibiría el autor en caso de que la obra se tradujera a distintos idiomas o se editara en e-book. Solo se mencionaba que si la novela se convertía en “serial”, autor y editor irían al 50% (cosa muy atractiva pero bastante improbable).

-No acabo de entender que en ese protocolo que tuve que adjuntar al manuscrito se pidiera el DNI escaneado, no valía una simple fotocopia y reiteraron en ello…, ¿por qué?

-¿Por qué motivo se hace constar en el contrato que la editorial no está en posesión de los datos de las distribuidoras? Parece que, en ese caso, el escritor solo puede fiarse de la buena fe de la otra parte, creerse lo que el editor quiera…

A partir del lunes, que fue cuando recibí el contrato, intercambiamos varios e-mails con ENTRELÍNEAS; hasta que les expresé esas cuestiones, momento en que se negaron a responderlas y me dieron portazo emplazándome a Bruño.

Les repondí diciéndoles que, como editores, deberían saber que Bruño publica LIJ y la novela en cuestión no lo es. También que su negativa a aclarar mis dudas y enviarme a paseo sin más me había abierto los ojos, y que las informaciones nefastas sobre su editorial que circulan por la Red ya empezaba a entenderlas.

Se molestaron muchísimo y ayer mismo me “amenazaron” con enviar la cadena de e-mails a Editorial Bruño “para que sepan qué clase de persona soy y qué pocos valores puedo transmitir a los chavales”.  Es curioso que los editores de ENTRELÍNEAS tengan capacidad para juzgar una obra sin leerla, puesto que justamente los valores que hay en la serie “Aventureros en Acción” son los que animaron a Bruño a publicar mis novelas, distribuirlas en colegios y llevarme a dar libros-fórum.

He respondido a esa gente hoy mismo, y con ello ya pongo punto y final, no voy a perder más tiempo. Les he dicho, eso sí, que como tengo suficiente dignidad no suelo hacer públicos e-mails privados, aunque no lo descarto llegado el caso. También les he hecho saber que iba a escribir un artículo con mi propia experiencia y éste, sí, lo haría circular. Al amenazarme con contactar con Bruño, escribieron que entre colegas editores se pasan información sobre los autores para protegerse. Me parece muy legítimo. Pero también lo es que los últimos hagamos lo mismo puesto que, en definitiva, somos la parte más débil.

He explicado mi propia experiencia para que cada cual valore y decida, simplemente.

Lo que sí es cierto es que hay vividores que juegan con la ilusión de las personas, con lo mucho que cuesta en cualquier actividad artística abrirse camino, en las continuas desazones que conlleva y el inmenso tiempo que se invierte sin recibir percepción alguna mientras se chupa tecla, se compone música o se pinta un cuadro.

Así anda la Cultura en general y en este país en particular.

Quizá las editoriales deberían aceptar que los autores somos su materia prima, que ellas existen porque existimos. Pero eso ya es otra cuestión.

Lamentablemente, vivimos rodeados de alimañas, muchas de ellas disfrazadas de corderitos de pesebre.

 

 

 

 

@Pilar López Bernués

Publicado en ACTUALIDAD, Libros, LITERATURA, PERSONAL | Etiquetado , , , , , , , , , , , , , , , , | Deja un comentario

Reseña literaria: EL PROYECTO JOSHUA (Sebastian Fitzek)

Thriller que transcurre en Berlín, en el seno de una familia desestructurada y sobre la que pende un enemigo intangible pero letal.

A pesar de que S. Fitzek cuenta con muchos seguidores, especialmente tras la publicación de su obra “Pasajero 23”, esta novela no me ha gustado, en absoluto. La trama, basada en un extraño proyecto (Joshua) es potente y permite mucho juego; pero el resultado final de la obra no me ha convencido, ni por los protagonistas ni por la cantidad de situaciones inverosímiles que desvirtúan la historia. Me ha costado terminar de leerla, cosa impensable si de un thriller se trata.

Como no he leído “Pasajero 23” no puedo contrastar. Lo que sí me ha parecido es que “El proyecto Joshua” es producto del mercado, lanzado por el márketing y que no merece encabezar listas.

En cualquier caso, se trata de mi opinión, por supuesto, que puede ser compartida o no.

Para ver más:

Reseña hecha para la web “Anika entre libros” por cortesía de Ediciones B

firma-correo
Publicado en ACTUALIDAD, Libros, LITERATURA | Etiquetado , , , , , | Deja un comentario

Artículo del día de Pilar López Bernués: ¿QUIÉN Y CON QUÉ CRITERIO DECIDE QUÉ SE PUBLICA?

Como escritora, vivo en esa “nube” en la que tras contactar con editoriales uno/a entra en un lapsus en el que espera, espera, y espera una respuesta… La mayoría de editoriales ni siquera envían un acuse de recibo cuando les llega un original; otras más ya bloquean sus correos y hacen llegar algo así como: “No aceptamos más manuscritos a menos que estén premiados o bla, bla, bla…”. Y las hay que dicen algo parecido a: “Si en X meses no hay respuesta, no interesa”. (Parece que enviar un simple “NO” es mucho trabajo). Por lo que he visto, las editoriales que responden de inmediato lo hacen para proponer un copago, o un copago-encubierto al pretender que el autor busque por su cuenta presentaciones y COMPRE a precio PVP los libros que no se vendan en esas charlas… ¡Toma ya!

Todos los trabajos artísticos se mueven por ese patrón, no lo dudo. Pero… ¿Quién determina qué es importante o no? ¿Cómo se decide publicar un libro o no hacerlo?

Como colaboradora de la web “Anika entre libros”, me llegan ejemplares para lectura-reseña… Y ahí me quedo a cuadros… He leído historias impresionantes, otras que atrapan y no permiten dejar de leer…, y hasta auténticas joyas que enriquecen a cualquier lector.

Pero también es cierto que me han llegado verdaderos “bodrios” insufribles que nos venden como best-sellers y, en definitiva, son obras mediocres, absurdas y que hay que leer echando ganas y mirando a otro lado… Eso sí: las firman personas conocidas y, al parecer, el nombre es el que abre camino.

¿Quién decide qué o quién?

Por si alguien no lo sabe: Escribir es un ejercicio personal que requiere muchísimas horas y/o documentación… Mientras uno le da a la tecla, no cobra, pero sí ha de comer todos los días y seguir pagando recibos si no quiere quedarse sin suministro eléctrico, por ejemplo. Si tiene la suerte de que alguna editorial se interese (más alla de las depredadoras) todavía quedan dos cuestiones en caso de que se publique: que el libro se venda o que no… Lo que significa que, tras sortear todos los escollos, es posible ver un original editado pero que no lo compre nadie.

En definitiva: ¡Para morirse de hambre!

Por eso me pregunto cómo es posible que auténticos bodrios infumables encabecen listas de best-sellers y cómo es posible que la mayoría de editoriales rechacen originales sin siquera leerlos ni valorarlos…

O quizá no haga falta que me plantee la cuestión: Vivimos en una sociedad MUERTA mentalmente, adicta a los móviles, a la tele-basura, dispuesta a pasar por alto la corrupción siempre que no le toque de lleno y poco aficionada a leer (que eso supone un esfuerzo mental y muchos ni se plantean dar ese paso).

El problema es que para los creativos (en cualquier ámbito) no hay opciones.

Y si ya entramos en esa dinámica de intercambiar libros o revenderlos, dejando al autor sin derechos, pues ¡nos jodemos los artistas y a vivir, que son dos dias! (Aunque “Hacienda-somos-todos-los-que pagamos” nos irá persiguiendo, por supuesto, y meterá la zarpa para llevarse impunemente lo que pueda).

No nos engañemos: Cuando alguien vende un libro a un tercero, está privando al autor de esos miserables derechos que le corresponden, y lo mismo si le pasa música a un colega o se la baja de Internet…  Sin embargo, lo más lamentable es que en el caso de la literatura son las propias administraciones las que animan a los ciudadanos a intercambiarse libros como un hábito normal, aceptable y bien visto.

Pero en este país de pandereta y olé, ¿qué importa eso? Ya vemos cómo se machaca la Cultura en todas sus manifestaciones, vía impuestos, escasas o nulas subvenciones… Con ese panorama, no es de extrañar la total desprotección hacia los autores y protagonistas de cualquier trabajo o evento artístico.

firma-correo

@Pilar López Bernués

Publicado en ACTUALIDAD, Libros, LITERATURA, PENSAMIENTOS | Etiquetado , , | Deja un comentario