Artículo del día de Pilar López Bernués: PERSONAS TÓXICAS

Todos vivimos, en mayor o menor medida, rodeados de personas tóxicas. Algunas están muy cerca, incluso en la familia; otras se ocultan entre los amigos y conocidos, disfrazados, camuflados bajo un falso interés que, al rascar un poco, se aprecia hasta qué punto es pura apariencia destinada a alimentar los propios egos o intereses… Son gente trepa, total y absolutamente egoísta, capaz de dorarnos la píldora a cambio de recibir atención, una ayuda que precisan o la ilusión de ejercer un sutil poder manipulador…

Las personas tóxicas son egocéntricas y muy egoístas, por mucho que se camuflen con disfraces de falsa amistad. Son esas que ante un proyecto nuevo, que nos importa mucho, no proporcionan aliento sino que siembran la duda, en ocasiones con muy pobres y cuestionables argumentos. Nos culpan de sus propios errores, de su desaliento, y nos hacen sentir mal si creen que no les prestamos suficiente atención…

Suelen ponerse “enfermos” justo el día que tenemos una reunión importante e imprescindible para nuestras aspiraciones, por ejemplo, o que nos interese de forma especial y nos ilusione. Si, después de todo, acudimos a esa cita, nos harán saber sin remilgos que los hemos dejado tirados. Intentarán hacernos responsables de su decepción de forma lacrimógena y machacona ante la “osadía” de conceder más atención a esa entrevista importante. Si solo los llamamos por teléfono o los visitamos más tarde, aunque esa visita suponga un esfuerzo, no nos lo perdonarán.

Es posible que las personas tóxicas nos obsequien en plan “pelota” el día de nuestro aniversario o nos sorprendan con algún detalle no esperado, pero solo porque exigen de nosotros la misma actitud. Manipulan a su antojo y tratan de convertirnos en servidores suyos. Se auto proclaman “imprescindibles” en nuestra vida, aunque sin preguntarnos hasta qué punto lo son realmente.

Ejemplos hay muchos, y yo, personalmente, me he encontrado con demasiadas personas así. Con los años, poco o mucho se aprende a identificar a esos seres tóxicos-egoístas que, en definitiva, nos quieren amarrados a su vera, requieren toda nuestra atención y, cuando están interesados en obtener ayuda la reclaman como un derecho, no como un signo de solidaridad o amistad, nunca se cuestionan hasta qué punto prestarles atención puede incidir en la vida propia y, por supuesto, difícilmente nos ayudarán en lo que nos importa a menos que les beneficie.

Una vez consiguen lo que les interesa, los tóxicos, sorprendentemente, suelen olvidar la atención que les prestamos, el esfuerzo, las horas… Simplemente, nos han utilizado y a otra cosa… ¡Ojito con ellos, que hay muchos!

Firma

 

 

 

@Pilar López Bernués

Anuncios

Acerca de plbernues

Escritora y conferenciante de libros-forum.
Esta entrada fue publicada en ACTUALIDAD, PERSONAL, RELATOS PROPIOS y etiquetada , , , , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s