Reseña literaria: EN EL CIELO NO HAY CERVEZA (Carlos Salem)

En el Cielo no hay cerveza

(En el Cielo no hay cerveza)

Carlos Salem

Editorial: Navona Editorial

Colección: Navona Negra

Copys:

© Carlos Salem (sin fecha)

© Terapias Verdes, S. L. (sin fecha)

Ilustraciones B/N

1ª Edición: mayo 2015

ISBN: 9788416259120

Tapa blanda

GÉNERO principal: Novela

Etiquetas- tags: Novela negra, humor, sátira, religión, asesinos en serie, evangelios, sexo, drogas, frikis, sectas, prensa rosa, literatura española.

Páginas: 429

 

Argumento:

Una serie de horrendos crímenes, cuyas víctimas son periodistas de un popular programa de tele-basura, apunta a un asesino en serie; y hay un sospechoso, pero no uno cualquiera. Se trata de “Diosito”, un joven friki, ex roquero, con problemas sexuales, olor de pies, algo majara y que dice ser el hijo menor de Dios, detesta a su hermanastro Jesús y persigue la fama del primero.

 

El Poe, un amigo de “barra-de-bar” de Diosito, se propone dar con su paradero antes de que lo encuentre el policía corrupto El Perro. Para ello cuenta con la ayuda de otro policía cuestionable y amigo: El Gato, y del detective del Vaticano, Arregui.

 

Mientras El Poe intenta dar con Diosito, va escribiendo el “Evangelio de Cerveza-ficción” sobre ese hijo menor de Dios, donde destaca su etapa de roquero rodeado de músicos-apóstoles.

 

 

Opinión:

Carlos Salem, encarna su propia marca: “Carlos Salem – Novela policíaca – Humor irreverente, coloquial y directo”.

 

Y es que cuando se han leído varias novelas del autor, vemos que el patrón se repite. Episodios vulgares y hasta soeces consiguen que el lector se parta de risa y que una historia de crímenes se resuelva en clave de humor.

 

En esta novela se da lo anterior, por supuesto, pero en este caso en grado superlativo y con el foco en la Iglesia y un supuesto majara que dice ser hijo de Dios, hace algún que otro milagro de poca monta (o no) y es el típico antihéroe, repleto de defectos, algo infantil, con escaso atractivo, aficionado a las juergas, la cerveza… y que persigue la fama porque está corroído por la envidia que suscita en él el “hermanísimo”, ese que consiguió hacerse famoso hace dos mil años y aún conserva su enorme grupo de fans.

 

El estilo de Carlos Salem no es narrativo ni la trama sigue una secuencia lógica. Va mostrando episodios sueltos, apenas describe a los personajes ni los entornos y, en este caso, intercala ese evangelio de “Cerveza-ficción” para ir mostrando al sospechoso de cometer unos crímenes retorcidos, horripilantes y morbosos, en cuyos detalles sí se detiene el autor.

 

Pero aunque la novela tiene un fondo policíaco, serviría cualquier otro porque, en definitiva, lo que se lee es una historia de humor que, entre palabrotas y cervezas, satiriza algunos aspectos de la Iglesia Católica, de la sociedad y del pseudo-periodismo que consigue niveles altos de audiencia con lo que todos conocemos como “tele-basura”.

 

A veces la historia es satírica e inteligente, en otras el humor se convierte en vulgar e irreverente. Tacos a granel, expresiones subidas de tono, sexo, borracheras o personajes de prensa rosa y los Evangelios perfectamente reconocibles por su nombre ficticio, son los que conforman una historia disparatada en la que la resolución de los crímenes queda en manos del autor y totalmente en segundo plano, ya que no se dan pistas a los lectores para que saquen sus conclusiones. En definitiva, se trata de leer, de principio a fin, y, básicamente, reír y aceptar (o no) la sátira e ironía que propone Carlos Salem.

 

Esa trama deshilvanada, con la entrada-salida de los personajes principales y otros secundarios, a mí me ha costado seguirla. Y creo que no soy la única porque acabo de leer en la descripción editorial (pestaña de contraportada):

 

“…Cuenta con la ayuda de El Perro [se refiere al protagonista Poe], un romántico y brutal policía enamorado de una puta virgen, y del detective Arregui…”

 

Ahí hay un gazapo, que señalo para próximas ediciones: No es El Perro el amigo de Poe, sino todo lo contrario. Su amigo es El Gato.

 

En definitiva, esta es una novela ligera, irreverente, que pretende distraer en clave de humor y que está libre de complejos. En determinados momentos desata la risa más hilarante con sutiles e inteligentes expresiones; en otros muestra aspectos más vulgares de los protagonistas y hasta soeces. Siempre se desarrolla, no obstante, entre personajes capaces de reírse de sí mismos y de todos los demás. Y ahí lo dejo: “Para gustos, los colores”.

 

@Pilar López Bernués

 

 

 

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Acerca de plbernues

Escritora y conferenciante de libros-forum.
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