DESTINO MISTERIOSO. Emoción en MAYÚSCULAS, amigos escritores.

Escribo desde los nueve años. Al principio ideaba cuentos y pequeñas redacciones que me permitían extraer de mi interior infinitas historias y disfrutar con esas creaciones fruto de mi imaginación. A los once o doce, después de leer montones de veces “Viaje al centro de la Tierra” de Julio Verne, supe que me gustaría ser escritora y decidí comenzar una novela. Hubo muchos intentos, infinitos borradores que no eran más que burdas tramas basadas en la obra de Verne. Ninguna de ellas la continué cuando me di cuenta de que no debía imitar a nadie sino crear por mi misma. Tiré a la basura montones de “comienzos” y me puse a escribir la que iba a ser mi primera novela terminada: DESTINO MISTERIOSO.

Cuando empecé DESTINO MISTERIOSO tenía catorce años. En aquella época no existían los ordenadores y poseer una máquina de escribir era un pequeño lujo. La comencé a mano, encerrada en mi habitación que, pese a ser pequeña e interior, constituía mi refugio y a mi me parecía entrañable, con pósters de montañas en la pared y una tabla basculante a modo de escritorio, de esas que se atornillan a la pared.

Recibí en un momento dado un regalo precioso, de inmenso valor para mi: una máquina de escribir portátil, de color rojo. De inmediato, transcribí lo que tenía hecho y continué, haciendo y deshaciendo, comenzando de nuevo…

Cualquier corrección de un texto escrito a máquina suponía chupar tecla y, muchas veces, rehacer hojas enteras o hasta iniciar el trabajo desde el principio. Terminé la novela a los veinte años y lo hice temblando, con un regusto agridulce. La obra me gustaba, estaba satisfecha del resultado, pero… ¿y las editoriales? Me aterraba entrar en una editorial porque había crecido con el convencimiento de que acceder al mundo literario sin “padrinos” era imposible, y yo no tenía ninguno…

Dejé mi obra terminada en un cajón y empecé a escribir otra: EN AQUELLA PARED NORTE. Y fue con esa segunda novela con la que di el “paso terrible” de entrar en una editorial. Lo hice acompañada de mi marido porque sola me sentía incapaz. Reviví incontables veces el momento crítico de presentarme ante el “ogro” y toda yo era un flan desde el momento en que decidí dar ese paso…

Busqué la dirección de Ed. Molino y fuimos para allá, pero… ¡Se habían trasladado! La nueva ubicación, no obstante, seguía estando en Barcelona y nos dirigimos al lugar ese mismo día. Yo iba temblando pero decidida, quería pasar el “trago” lo antes posible. Al llegar, sin embargo, vimos que el horario era partido y acababan de hacer la pausa de mediodía… Comimos por allí cerca, esperando que abrieran otra vez. Y lo de “comimos” es un decir porque mi estómago parecía una trituradora.

Cuando nos recibieron, me asombré porque ese trato no lo esperaba. Nos hicieron pasar a una salita donde una persona muy agradable me preguntó por el contenido de la novela, me aconsejó, tomó notas y se la quedó para leerla. Ni que decir tiene que salí de la editorial sintiéndome flotar y con un sentimiento inexplicable de emoción y liberación.

EN AQUELLA PARED NORTE, que es una obra de escalada, no la consideraron adecuada para su editorial; pero el excelente trato recibido me impulsó a ofrecerles DESTINO MISTERIOSO, cuyo contenido de aventuras, acción y mucho misterio sí estaba en línea con sus publicaciones. Aceptaron leerla y allí empezó un tortuoso camino, terrible, que no le deseo absolutamente a nadie…

Durante dos años, la novela estuvo en la editorial. Me iban diciendo que les gustaba, que estaban pidiendo nuevos informes… Al final, me dijeron textualmente: “Nos ha gustado mucho, pero un libro como este requeriría ilustraciones. Como no te conoce nadie, no nos hemos decidido a invertir”. Allí mismo me animaron a probar en otras editoriales, asegurándome que la obra valía la pena.

En aquella época (pardilla que era yo) todavía no enviaba un original a una editorial mientras estaba en otra; y tampoco era fácil hacerse con varias copias, que estaba escrita a máquina… Probé en Editorial Juventud y aceptaron leer DESTINO MISTERIOSO. Unos meses después me llamaron, querían conocerme. Me dijeron que la novela la habían leído todos, que les había gustado y que deseaban que me conociera una persona, una lectora de manuscritos que, al parecer, iba a decidir. Esa señora me sugirió introducir algunos cambios y ni que decir tiene que puse manos a la obra de inmediato. Un mes más tarde (un tiempo récord porque lo volví a reescribir de principio a fin) corrí de nuevo a entregarlo. Pasaban los meses, no sabía nada… Al final, me dijeron que había cambiado la dirección editorial y que no estaban interesados en invertir, aunque me animaron a probar suerte en otro lado porque la obra les había parecido muy interesante.

Ahí comenzó un periplo interminable: Fotocopié el manuscrito de DESTINO MISTERIOSO, probé en varias editoriales, en concursos, perdí algunos originales… Cuando aparecieron los ordenadores y me compré uno, traspasé toda la novela al PC, actualizándola y capítulo  a capítulo, en ficheros independientes y con el editor “Word Perfect”. Mientras, seguía probando aquí o allá y perdiendo manuscritos por el camino. Cuando se estandarizó el formato “Word”, la reconstruí una vez más en ese editor de textos y la seguí actualizando y modificando en función de algunos comentarios recibidos de algunas editoriales que la rechazaron (básicamente, la hice más corta).

Trabajé durante años con DESTINO MISTERIOSO y EN AQUELLA PARED NORTE, haciendo y rehaciendo, actualizando, probando en editoriales y concursos…

No soy nada comercial. Me declaro incapaz de venderle una estufa a un esquimal ni con descuento, de modo que pensé que debería buscarme un agente… Y ahí vi que conseguir el apoyo de una agencia literaria era tan difícil como buscar editorial, o lo era para mi.

Puse un anuncio en una revista de anuncios gratuitos y contactó conmigo un joven que dijo no ser representante profesional pero que hacía de agente a un joven que jugaba a fútbol y también representaba a una chica francesa que se dedicaba al básket; afirmó que la representación le encantaba y que por su trabajo estaba en contacto con varias editoriales, algunas del extranjero, pues tenía una empresa de servicios y clientes muy diversos…

En nuestra primera cita me causó muy buena impresión; me dio consejos muy importantes, me animó a inscribir las dos obras en el Registro de la propiedad intelectual y me explicó cómo y donde hacerlo; también me dijo que seguiría la pista de los originales perdidos por si se habían plagiado y el método que me expuso lo encontré coherente… Le di un maletín con las dos novelas y algunos cuentos y nos despedimos, con la promesa suya de llamarme semanalmente y tenerme al corriente de sus pesquisas.

Ese sujeto, que todavía ignoro qué se proponía, me citó dos veces más y no se presentó. Me iba diciendo por teléfono que una novela estaba en una editorial de Francia, que en unos días tendríamos noticias, que… Cada vez que yo lo llamaba, nadie lo conocía al otro lado del teléfono; solía ponerse al aparato una “bruja” que me amenazó, que me dijo que allí no vivía esa persona, que su número telefónico no estaba en la guía, que mis conversaciones las grababa y que iba a denunciarme si seguía molestándola…

Con una decepción indescriptible, comprendí que me habían tomado el pelo; y admito que me costó llegar a ese convencimiento porque el joven me llamaba, encontraba excusas creíbles para los dos plantones que me dio, supuestamente viajaba mucho y… Al final, contraté los servicios de un detective para recuperar los dos originales. Viví una experiencia de auténtica Ciencia Ficción y hasta tuve que denunciar a ese tipo cuando “alguien” me llamó al trabajo para decirme que dejara de molestar telefónicamente a la “bruja”, que aquello era un aviso, que sabían dónde vivía y que por la calle había “gorilas” menos pacientes que él. La verdad es que ese episodio daría para una novela. Los dos originales los recuperé tras denunciar, en efecto, pero me quedé con la ilusión rota, el triste convencimiento de tener que empezar de nuevo y una aplastante sensación de soledad e impotencia.

Pero no iba a quedarme quieta, lamiéndome las heridas. Ese episodio tortuoso me tocó la moral y me catapultó. Seguí escribiendo otras cosas, muchas novelas una tras otra… De ese trabajo a destajo surgió EL SECRETO DEL CASERÓN ABANDONADO, que interesó a la Ed. Bruño y se lo quedó, aunque no vio la luz hasta cuatro años después de ser escrito y con incontables “palos en las ruedas” entre ellos la avería del ordenador y la pérdida del original cuando acababa de rehacerlo siguiendo las instrucciones de Bruño; no me quedó otra opción que recuperar una copia antigua que tenía en disquete y… ¡vuelta a empezar!

Ni que decir tiene que cuando tuve en mis manos EL SECRETO DEL CASERÓN ABANDONADO la emoción me salía por los poros. No era el primer libro escrito, pero sí el primero que se publicó; y aunque entonces no lo sabía, iba a ser la primera novela de la saga “Aventureros en acción”.

Poco después de publicar mi primera novela, conseguí que me publicaran EN AQUELLA PARED NORTE. Fue en la Ed. Barrabés, especialista en montaña, y tras otro periplo agotador… Había contactado con una agencia literaria, muy interesada en mis obras (ya tenía un montón escritas) La representante llevó esa novela a Editorial Desnivel. A la directora le gustó pero había que hacer cambios de tipo técnico, según el parecer de algunos montañeros. Propuse corregirla, la rehice corre-corriendo y esa directora me llamó un 10 de enero para decirme que presentara el original al Premio que convocaban, que “tenía todos los números”. ¡El plazo de recepción de originales concluía el día 15 del mismo mes y tenía el fin de semana por medio! Me pegué la gran paliza para revisar, imprimir, encuadernar… pero llegué a tiempo. Pasó el día en que se fallaba el Premio y ¡nada! ni una palabra. Mi agente, además, estaba de viaje y tampoco sabía nada del tema…  Finalmente, tras insistir por teléfono, supe que una obra recibida a última hora se había llevado el Premio. Pedí que me devolvieran el original y me costó “Dios y ayuda” recuperarlo, varios meses. Por fin, cuando lo tuve lo ofrecí a Ed. Barrabés y ellos lo publicaron.

Pero mi primera novela (para mí de las mejores) seguía inédita. Me dolía que DESTINO MISTERIOSO muriera en un cajón, de modo que el pasado año tomé una decisión: subirla a Amazón en formato kindle. Para mí, ver la obra accesible, aunque solo fuera en formato e-book, fue un respiro, una sensación emocionante y de plenitud.

Bien, hará cosa de un mes, me llegó un e-mail de Amazón informando que los e-books podía publicarlos en papel a través de “Create space”. Y puse “manos a la obra” con DESTINO MISTERIOSO. Tuve dificultades (para no perder la costumbre); no para subir el original que lo conseguí de inmediato, pero sí para entender el incontable papeleo burocrático, enteramente en inglés (una lengua que solo estudié año y medio y he olvidado por entero). Pero lo logré al fin y me pedí un ejemplar. Ayer me llegó.

No puedo expresar con palabras la EMOCIÓN que sentí al tocar el libro, olerlo, mirarlo… Si la publicación de mi primera novela me obligó a pellizcarme por si estaba soñando, tener DESTINO MISTERIOSO en las manos me ha proporcionado un felicidad inmensa, imposible de describir con palabras.

He visto que en la última de los “millones” de actualizaciones todavía se coló alguna que otra cosilla: alguna palabra mal puesta, algún margen no alineado, una o dos faltas de esas que el corrector no detecta… ¡Pero ya está! Siempre me ha importado más el fondo que la forma. Llega un momento en que hay que decir “basta” y pasar a otra cosa. El perfeccionismo está muy bien, pero no puede convertirse en obsesivo porque de ser así poemas importantísimos no habrían existido, no habrían pasado de los primeros versos. Y, por otra parte, pretender que una primera novela se convierta en un Nóbel es algo pretencioso. No se andan mil millas sin dar el primer paso, y ese primer paso tiene un valor incalculable porque sin él no habría camino posible.

Así pues, cuarenta y tres años después de escribir la primera palabra de DESTINO MISTERIOSO, de hacerla y rehacerla “millones” de veces, de infinitas vicisitudes y (lamento decirlo) con algún que otro fallo, se ha convertido en un libro que está a disposición de los lectores y que se quedará por aquí cuando yo me vaya…     DM PAPEL   Cubierta revisada

En papel y en e-book 

 

@Pilar López Bernués

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Acerca de plbernues

Escritora y conferenciante de libros-forum.
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