ME AVERGÜENZA PERTENECER A LA ESPECIE HUMANA

Pues sí, siento vergüenza de la especie a la que pertenezco, y supongo que si siento vergüenza es porque todavía guardo en mi interior unos mínimos principios…

Ya no se trata de que día a día nos despertemos con un nuevo caso de corrupción, o un desahucio escandaloso, o un robo a un comedor social… Por supuesto, no hay que olvidar a los niños que pasan HAMBRE, a los enfermos de hepatitis C a los que se deja morir, a los padres de familia sin trabajo, a los inmigrantes desesperados que intentan saltar una valla repleta de cuchillas, a los discapacitados sin asistencia, a los ancianos que no pueden pagar medicamentos y mantienen a familias enteras… Se trata, en definitiva, de la deshumanidad que se ha instalado en nuestra sociedad. Se trata de que me revuelve el estómago comprobar cómo el único “Dios” en el que algunos creen (aunque sean de misa diaria) es el “Dios-dinero”.

¿Alguien ha oído hablar de ébola desde le momento en que los casos detectados en occidente terminaron? ¿Alguien ha oído las palabras de algunos políticos occidentales de alto rango diciendo que los ancianos viven mucho y eso es un problema económico? ¿Es normal que laboratorios farmacéuticos se enriquezcan a manos llenas porque su único objetivo es especular y ganar dinero y lo último que les importa es la vida de las personas? ¿No es vomitivo ver las barbaries que el hombre es capaz de hacer a otros hombres, ya no digamos al resto de seres y al propio planeta? ¿Por qué hemos evolucionado muy deprisa en el terreno científico y apenas nada en el moral?

La lista de barbaridades que hacemos los humanos no cabría aquí. Hemos llegado a un punto en el que no hay dónde mirar, ni arriba ni abajo, ni a izquierda ni derecha… Ya sé que no todo está podrido, pero sí lo está el sistema.

Nosotros, que supuestamente somos inteligentes, llegamos a la Tierra completamente ignorantes, sin saber siquiera respirar. Los animales, que supuestamente solo se mueven por instinto, vienen aquí con la lección aprendida: saben “hablar”, reconocer a su madre, comer, andar… Nosotros, los “no-va-más” somos capaces de destruirnos y destruir todo lo que nos rodea, somos capaces de auténticas monstruosidades, incluyéndonos a nosotros mismos; y términos como lealtad, amor incondicional, empatía, sensibilidad social, moral o principios están en desuso para muchos y totalmente ausentes entre los que gobiernan. Es curioso darse cuenta que algunos de esos seres “inferiores” que ya llegaron aquí con su lección aprendida, nos superan muchas veces en el terreno moral… Si un animal es amigo nuestro y nos quiere, podemos tener la certeza de que jamás nos traicionará… Visto lo visto: ¡Viva el instinto!

Es muy triste abrir los ojos cada mañana y ver semejante estercolero, al que llamamos “humanidad”. Si abducidos por el “Dios-dinero” somos capaces de convertirnos en monstruos insensibles sabiendo que al morir todo se quedará aquí, me hago cruces de lo que sería la Tierra si pudiéramos llevarnos nuestros bienes. Imagino que de darse lo segundo, la especie ya se habría destruido a sí misma.

@Pilar López Bernués

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Acerca de plbernues

Escritora y conferenciante de libros-forum.
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