LA CULTURA… ¡EN ESTADO CRÍTICO!

libros                Biblio

Si en este país la Sanidad Pública no estuviera con un pie en la tumba, padeciendo todo tipo de recortes, y si la Educación y la Cultura fueran susceptibles de curarse en un Hospital, entonces no les quedaría otra a esas materias tan importantes como despreciadas que pasarse una buena temporada en la U.C.I.

Está claro que los desmanes de los corruptos y la crisis que nos ha llovido encima no la pagan ellos sino los ciudadanos (Marca España) Pero para no salirnos de esa “marca” los primeros ajustes, supuestamente destinados a compensar el déficit, se han cargado los derechos más elementales e importantes, entre ellos la Cultura.

Y ya no me refiero en este post a la subida del I.V.A. de todo lo que tenga relación con el teatro, la música, la formación…, tampoco al despido de profesores interinos, el tijeretazo a las becas, comedores escolares y un largo etc. incluyendo la controvertida Reforma impuesta por el ministro de Incultura.

Más Wert       politica

En esta ocasión, justo cuando acabo de llegar a casa tras un viaje en el que he dado libros-forum en algunos I.E.S., estoy pensando en otra cosa, que no se puede pasar por alto: El concepto que circula, y que se apoya desde las instituciones, en el sentido de que no hay que gastar dinero en libros (por centrarme en lo mío, pero extensible a todos los ámbitos culturales)

Por supuesto, estoy a favor de que todos tengamos acceso al conocimiento, independientemente de lo abultado o no de los bolsillos, pero para ello existen las subvenciones (o deberían existir). Me parece patético, por no decir algo peor, que determinadas Consejerías estén en contra de que en algunos colegios se pongan lecturas-trimestrales-obligatorias y que en otros casos apuesten por un “Banco-de-libros”, como, al parecer, enarboló la consellera de la Generalitat Valenciana en la televisión autonómica, sin tener en cuenta que con su visión tan poco culta está apostando por el crecimiento del paro… Por desgracia, los autores tenemos la mala costumbre de comer de vez en cuando, pagar recibos, alquileres o hipotecas. Más esas prácticas que se proponen también están hundiendo a las editoriales, librerías, ilustradores, traductores, promotores comerciales y un largo etc. ¿Tanto cuesta ver lo evidente?

La incultura de éste país es de “libro” (valga el chiste) y, por desgracia (eso es lo peor) ya parte desde arriba, de lo poco que se tiene en cuenta e importa la formación; y desde allí la idea de que los autores, pintores y creadores en general carecemos de derechos va viajando hasta los últimos destinatarios, es decir: los receptores de la misma, los que supuestamente son el futuro de la nación.

El “todo gratis” yo también lo comparto, por supuesto; en la mayoría de los países desarrollados el material escolar es gratuito y los libros también, sin embargo… ESTÁ SUBVENCIONADO. Es el Estado el que se preocupa de que la Cultura sea accesible, pero no a costa de los autores, editores, libreros y un largo etc. De nuevo, ahí tenemos la “marca España”, que ni siquiera hace esas propuestas gratuitas pensando en los colectivos menos pudientes sino a saco… ¿?

No se fomenta entre los adolescentes lo importante que es tener una biblioteca propia, por ejemplo, ni se les explica que cuando compran un libro están sosteniendo a montones de personas que, directa o indirectamente, perciben unos ingresos; casi siempre mínimos, por cierto. No sé con qué criterio se puede explicar a los niños que es ilegal bajarse una película de la Red mientras se les anima a intercambiar libros, como si fueran objetos de usar y tirar o usar y pasar… Y está claro que ese tipo de “educación” poco les enseña a respetar el trabajo de los demás para poder exigir en un futuro que se respete el propio.

Pienso que es totalmente aceptable que se informe a los estudiantes que hay otras opciones aparte de la de comprar, eso no lo cuestiono. Han de saber que existen bibliotecas. Y ya digo desde aquí que, por mi parte, he regalado centenares de libros, la biblioteca de mi pueblo tiene varios ejemplares de todos mis títulos porque se los he dado y que en muchos I.E.S. poseen una buena colección. Pero entre informar de que existen opciones alternativas y alentar a usarlas de forma exclusiva (y eso lo hizo delante de mí una profesora de un I.E.S. cuando una niña se había leído dos de mis libros y me preguntó dónde comprar otros) media un abismo, básicamente un abismo cultural, de percepción y de principios.

La picaresca forma parte de la “marca España” y el “todo gratis” es muy típico, sin tener en cuenta el daño que se hace al trabajo de los demás. Pero lo realmente inconcebible es que desde el Ministerio de Incultura y determinadas Consejerías, pasando por algún que otro educador, no se eduque… No se reconvierte ese concepto tan nuestro y arraigado que aplaude e incentiva lo fácil, enseñando valores. Por desgracia, se fomenta. Se desprecia lo importante que es un libro, las horas (quizá) que le ha llevado al autor crearlo, lo bonito que es disponer de una biblioteca personal que siempre estará, podrá consultarse y, tal vez, hasta pasar a otras generaciones. No se tiene en cuenta que cada obra es única y una puerta abierta a infinitas experiencias, mundos distintos y una maestra de la imaginación,  esa “ciencia” que es la base de todo proyecto y sin la cual nada existiría.

Libros1

@Pilar López Bernués

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Acerca de plbernues

Escritora y conferenciante de libros-forum.
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