¿ABOGADOS? ¡Qué vergüenza!

ABOGADOS: ¿Dónde está la línea?

Yo nací en plena época franquista, lo que significa que fui testigo de condenas a muerte que sólo tenían por objeto salvaguardar la dictadura…

 

Ya digo desde aquí que soy contraria a esa práctica, porque como no creo en la honestidad de la gente, me limito a aceptar que la pena de muerte se ha usado de forma arbitraria para “despachar” personas molestas, cabezas de turco y un largo etc.

 

Pero si esas prácticas me parecen bárbaras, lo que estamos haciendo hoy en día es demencial. Resulta que a uno le pueden intervenir una nómina o pasarle el expediente a “Hacienda-somos-todos-los que pagamos” por una simple multa de tráfico (Ahí añadiría que muchas de esas multas (velocidad variable) tienen un único objetivo: cobrar) y gente que ha asesinado o robado miles de millones se va de rositas o, como mucho, pasa unos pocos meses o años en cárceles que hemos convertido en hoteles de cinco estrellas…

 

Hoy tengo muy presente el caso “Marta del Castillo”. Mientras los padres sufren, unos “niñatos” van cambiando versiones y ocultando qué hicieron con el cuerpo, asesorados por sus abogados… Si bien es cierto que cada persona merece ser defendida, alucino que algunos profesionales acepten casos cómo esos y hasta asesoren a los presuntos criminales… ¡Qué asco de profesión! Y entendería que un inculpado pueda guardar silencio, pero en absoluto que se le permita mentir… ¿Es eso lógico? Vamos de extremo a extremo… ¿Dónde está la Ley? Yo lo tengo claro: ¡No existe!

 

También en estos días está en primera página el juicio para los asesinos de una niña de 14 años (Malores). Y cómo resulta que los “niños” son menores se irán como mucho con una condena de cinco años… ¿Cinco años por un crimen premeditado y a sangre fría? Estoy de acuerdo que cuando se trata de menores se les intente reinsertar, pero que nadie me venga con el cuento de que un chaval de catorce o quince que mata no es consciente de que lo hace ¡y más en nuestros días! Una cosa es reinsertar a un carterista o un chaval de familia desestructurada que pueda haber cometido un delito y otra muy distinta hacerlo con criminales fríos, capaces de asesinar a una niña e irse a entrenar. O mucho me equivoco, o como no cambiemos las leyes seguiremos alimentando monstruos. Y mi pregunta es: ¿Quién recicla a las víctimas? ¿Quién es capaz de “reciclar” al muerto, al que se le segó la vida, y a unos familiares que TODA LA VIDA seguirán condenados?

 

¿Y el caso de Alcàsser? Ahora se ha juzgado al padre de Miriam… Bueno, si a mí me hubiera ocurrido algo semejante habría movido “cielo y tierra” con o sin cobrar. Porque si algo está claro, para todo aquel que quiera verlo, es que los asesinos de esas niñas están en la calle y que se cometieron montones de “chapuzas”, empezando por tener a un Anglés en “busca y captura” muy tranquilo en su casa, huido ante las narices de la Guardia Civil, y conveniente “desaprecido”.

 

Y ya para terminar: Vale que “todo dios” merece una defensa, pero volviendo al caso inicial: Marta del Castillo (y muchos más que no son tan conocidos) nos encontramos ante unos desalmados que han jugado con las autoridades, que nos han costado millones a los contribuyentes y que se han reído de todos nosotros. Soy contraria a prácticas como la tortura, pero no concibo que, hoy en día, cuatro analfabetos se burlen de todo el país y sometan a la familia de Marta a una atroz tortura… ¿Quiénes somos las víctimas? Pues está claro: Somos víctimas los ciudadanos honrados a los que se nos persigue judicialmente por nimiedades, somos víctimas los que, quizá, convivimos con asesinos y violadores sin saberlo porque su derecho a la intimidad se protege… ¿Quién nos protege a los demás?

 

En mi opinión, hay que enseñar las caras de la gentuza que anda por la calle, y también hay que evaluar quién puede salir de prisión y quién no… ¿Cuántos asesinos-violadores han reincidido durante un permiso? ¿A quién protegen las instituciones, a los asesinos o a las víctimas? ¿Por qué el asesino de Mari Luz, pese a estar imputado y ser conocido pederasta, estaba tranquilamente en su casa?

 

Algo falla, y falla la protección que se da a los asesinos, la  permisibilidad ante decisiones judiales, la Ley del Menor y la indefensión del resto de ciudadanos. Reinsertar a un menor por delitos de poca monta es una cosa, reinsertar a un asesino es otra, y ahí existe una clara distinción. En definitiva: ¿Quién reinserta a las víctimas? ¿Por qué en este país nuestro matar o robar miles de millones es muy barato e impagar una multa de tráfico puede resultar muy caro? ¿Cómo es posible que determinada gentuza acuda a un programa de televisión para eludir la cárcel, cobre por ello y siga cobrando por exclusivas? No sé, pero quizá tendríamos que convertirnos todos en delinciuentes… Y como el tema del post eran los abogados: Entiendo que cada persona tenga derecho a un defensa, pero no entenderé nunca que supuestos profesionales aleccionen a sus clientes para mofarse de la Justicia y, de paso, de todos los contribuyentes.

 

Pilar López Bernués

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Acerca de plbernues

Escritora y conferenciante de libros-forum.
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