SALVADOR PUIG ANTICH

Ayer ví una película que no deseaba ver… "Salvador" Y no quería verla porque sabía que iba a sufrir; aún así, me puse delante del televisor y miré, miré y recordé… (Barcelona, 30 de mayo de 19482 de marzo de 1974)
Yo tenía dieciséis años cuando el régimen franquista asesinó a Puig Antich y, en esos momentos, estudiaba por las noches y trabajaba hasta las cinco de la tarde en la Facultad de Medicina de l’Hospital de Sant Pau en Barcelona. Desde mi ingreso en el laboratorio, las persecuciones de los "grises" tras los estudiantes se convirtieron en algo habitual que veía casi a diario, y asistí en la Facultad al resultado del atentado contra Carrero Blanco, que fue festejado por estudiantes y catedráticos…
Cuando el régimen franquista mató a Salvador no puedo explicar la que se montó en la Universidad, y yo, que ya iba conformando mi personalidad, sufrí por la impotencia, la injusticia y por un régimen dictatorial que había llevado al país a una guerra.
Ya sé que Salvador no fue precisamente un "santo" Pero existían pocas opciones cuando no había libertad alguna y todos los "españolitos" dependíamos de un impresentable que se auto-proclamó "caudillo" llevó al país a una guerra y luego, con todo destruído, pudo vanagloriarse de que había trabajo para todos… ¿Cómo no si estaba el país destrozado?
No sé si Puig Antich mató realmente a un policía o, simplementente, le cargaron a él el muerto, pero, en cualquier caso, veo en ese joven a un idealista. No merecía morir. Soñaba con un mundo mejor y, quizá, no encontró la forma más positiva de luchar, pero se convirtió en un cabeza de turco. Tras el atentado de Carrero Blanco los fachas iban mojando los pantalones y ¿qué mejor que ajusticiar a un joven de 25 años, anarquista, catalanista y al que le podían colgar una muerte, aunque fuera en defensa propia?
La pena de muerte me parece… ¡mejor no lo digo! Pero que un vegestorio con un pié ne la tumba como era Franco en 1974 pudiera firmar esa sentencia a un chaval de 25 años sólo me reafirma en la idea de que España vivió una auténtica esclavitud, en  la que la Iglesia, como siempre, puso su grano de arena porque toda la vida, durante los 20 siglos se existencia, se ha unido al poder, sea del signo que sea.
Y si la muerte de Salvador me pareció injusta ¿qué decir del pobre diablo al que se cargaron ese mismo día? No recuerdo el nombre de esa persona, creo que era polaco… Se trataba de un enfermo, un hombre que vio cómo los nazis asesinaban a toda su familia y que había desarrollado una psicopatía muy especial: ¡veía un uniforme y perdía el control! En ese estado, parece que mató a un polícía… ¡Pero había que disfrazar el asesinato de Puig Antich para que no se viera su lado político!
En ocasiones me avergüenza pertenecer a la raza humana. 
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Acerca de plbernues

Escritora y conferenciante de libros-forum.
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