UN SER MISTERIOSO Y ENIGMÁTICO: ¡EL GATO!

UN SER ESPECIAL Y MISTERIOSO: ¡EL GATO!

                               Últimamente he visto algunos reportajes acerca de esa mascota admirada y amada por muchos y temida y odiada por otros: ¡El gato! También he leído algunos libros sobre él y, lo más importante: Tengo uno en casa y he podido constatar que  las virtudes relajantes, curativas o sus percepciones extrasensoriales son ciertas.

                               Pero ¿por qué un “minino” puede despertar tanta admiración o tanto odio-temor? Hay quien afirma que el gato es el ser más libre de la Tierra y el único al que no se puede domesticar, por mucho que ame a sus amigos (nunca dueños) de dos patas. A otros felinos, como un león o un tigre, un domador los logrará hacer pasar por el aro (en un circo), pero un gato sólo aceptará algo así a cambio de un regalo que le interese, jamás a golpe de látigo. ¿Es esa libertad encomiable la que hace que muchos lo rechacen por envidia? ¿Es su supuesta conexión con otras realidades la causa de que se le tema? El gato es animal diurno y nocturno, puede cambiar sus pupilas y adaptarlas como las fases de la Luna, llegando incluso a ponerlas verticales (se cree que cuando el felino las coloca así está mirando el astral).

                               Muchos son los que atribuyen a ese mamífero elegante, libre, independiente y enigmático una capacidad especial para comunicarse con otras dimensiones. De hecho se han dado casos de gatos residentes en geriátricos que son capaces de detectar la próxima muerte de un paciente y se instalan en su habitación hasta el momento del óbito. En determinadas poblaciones rurales, cuando los velatorios se hacían en las propias viviendas, era clásico que el gato de la casa pasara muchas horas en la habitación en que había estado el difunto. Y los tibetanos creen que esos felinos acompañan a los muertos en su viaje al Más Allá; de hecho, eran animales que vivían en lamaserías y hasta actuaban como guardianes.

                               No se sabe muy bien si los egipcios fueron los primeros en adoptar al gato como mascota, pero sus referencias son de las primeras conocidas. Y no fue el hombre el que buscó al minino sino al revés. El gato vio que si se acercaba a los humanos tenía comida fácil y, a cambio, limpiaba las casas de roedores y otras alimañas menores, “pan comido” para él porque es un cazador nato. En el antiguo Egipto, ese animal era sagrado, se le embalsamaba tras su muerte, como a los faraones, y matar a uno o hacerle daño estaba castigado con la pena capital.

                               La Inquisición (a la que nunca llamaré “Santa”) señaló al gato como animal diabólico. Muchas mujeres acabaron en la hoguera por el sólo hecho de poseer uno, ya que eso las marcaba como brujas. Ellas y sus mascotas murieron quemadas en plazas públicas ante el regocijo de gente insana, alentada entonces por la Iglesia que ostentaba un poder material y se erigió en “poder único y supremo” en lo inmaterial. A esos animales se les siguió quemando, torturando y matando hasta que casi se extinguieron en Europa. El resultado fue que proliferaron los roedores y con ellos múltiples plagas que ratas y ratones portaban, entre ellos la temible peste negra.

                               El gato, al fin, recuperó su puesto como protector del hogar y el encargado de mantener al margen las poblaciones de roedores, se le aceptó y se le quitó la etiqueta de “demoníaco”, pero… ¿Por qué a tanta gente no les gustan? ¿Tememos, quizá, lo que no conocemos? ¿Envidiamos, tal vez, su libertad? ¿Nos asusta que puedan estar en contacto con otras realidades y percibir astralmente algo que nuestros ojos no ven?

                               -Está demostrado científicamente que acariciar a un gato es relajante, y que es posible que una persona con hipertensión baje hasta 2,5 puntos su presión arterial si está en contacto con un gatito amistoso.

                               -Se asegura que el minino “absorbe” negatividad, tanto de las personas como del entorno.

                               -Su contacto ayuda a superar enfermedades, especialmente mentales.

                               -Se les utiliza en geriátricos o prisiones por su capacidad para absorber malas vibraciones, transmitir relajación y estimular a personas enfermas o encerradas, porque el minino es capaz de vivir en un piso, puede pasar 20 horas durmiendo y no necesita salir a pasear. Es un ser independiente, va a su “bola” y no precisa relacionarse con otros congéneres excepto en épocas de celo.

                               -Justamente por ser capaces de vivir en un piso y no necesitar salir a la calle, en gran parte de Europa superan a los perros como mascotas urbanas.

                               -En los bigotes y las palmas delanteras de sus manos tienen mucha sensibilidad. Son capaces de segregar feromonas que utilizan para marcar el terreno. Esas feromonas poseen información importantísima para sus congéneres: Sexo, edad, si el que las ha dejado está en celo o no y hasta cuánto tiempo hace que han sido depositadas… ¡Todo un DNI! Esas feromonas las interpretan con la boca entreabierta, a medio camino entre oler o percibir por el sentido del gusto.

                               -No se sebe científicamente cómo se lo monta el gato para ronronear, sólo hay hipótesis. Lo que sí es cierto es que es signo inequívoco de que se encuentra agusto y relajado.

                               -Algunos mininos (entre ellos el mío) ¡chupan las orejas! Yo creía que era algo así como un recuerdo de su infancia, de su madre, de la tetilla en la que mamaban… Pues parece ser que no, por lo que he podido leer. Es una forma de expresar cariño. !Y mi gato intenta lamerle las orejas hasta al perro! Lo que sí es cierto es que cuando lo hace él se relaja y se acaba quedando “frito” pero… ¡Yo también! Es super relajante ese contacto mientras ronronea. ¡Doy fé de ello!

                               -Se suele decir que los gatos son traidores… ¡No, los gatos son libres! Y si no les apetece que un ser conocido o desconocido de dos patas los cojan, no lo permitirán, aunque normalmente (eso depende de la evolución de cada individuo (como ocurre con las personas) antes moverán la cola o mostrarán signos de desagrado, que muchos humanos (los “grandes del planeta” obviamos en nuestra prepotencia). Hay que aceptar que a “él” no le apetece que lo soben en esos momentos, esa es la lectura. Y si no le apetece… ¿Por qué habría de consentirlo? ¡Viva la libertad!

                               -La psique del gato es muy diferente a la del perro (yo también tengo uno y lo quiero un montón). Pero si el último es sumiso y me acepta como “jefe”, en el cerebro de un minino no existe espacio para conceptos como sumisión, obediencia o propietario de… ¡Todo lo contrario! Él vive en Su casa y yo SOY DE SU PROPIEDAD: ¡Hay que joderse! Pero, en cambio, es capaz de amar y demostrar una ternura especial, exquisita, única… Puede lamer una herida, ronronear pegado a mi cara y hasta acariciarme con la palma de su mano, escondiendo las uñas y colocando su rostro junto al mío…

                               -Muchos gatos, especialmente los más jóvenes, suelen jugar con seres imaginarios; saltan en el aire, fijan la vista en un punto en el que no hay “nada”… ¿Imaginación o visión astral?

                               -Siendo como es (según muchos entendidos) el animal más libre de la Tierra, el gato sabe “ganarse” su sitio. Para él su dueño no es el dueño sino un amigo, la casa en la que vive es “su casa” y jamás obedecerá por imposición. Eso sí: ama a sus compañeros de “dos patas”, puede ver en ellos un referente maternal, de hermano mayor o líder del barrio. Los quiere y los protege y ¡hasta los marca! He leído que cuando un minino cariñoso se refriega contra las piernas de su amigo humano no sólo le demuestra afecto sino que lo está marcando como ¡propiedad suya!

                               He tenido gatos a lo largo de mi vida; pero el último, que llegó el pasado agosto siendo un bebé, es especial… He podido constatar que el contacto con él me relaja. Tiene la costumbre de ronronearme en la oreja, como decía, mientras con las palmas de las manos me acaricia la cara con una ternura tal que me sorprende y desarma. Aneto (se llama así) consigue tranquilizarme. Si me encuentro mal físicamente también lo detecta y me ronronea… ¡Es un cielo! 

                               Y aunque los mininos no suelen dialogar mucho con sus congéneres, el mío me “habla” a todas horas, con diferentes sonidos; ya entiendo muchas cosas, pero cuando me suelta una “parrafada” tras mirarme fíjamente y yo me quedo con cara de… ¿? me la repite; a veces me palmea la cara y me mira como diciendo: “¿Eres tonta? ¡Si está clarísimo!”. Ahí es cuándo yo le digo: “Tío, viniste sin manual de instrucciones”.

                               A mi padre no le gustaban los gatos pero había uno en su casa… Cuando el animal murió le regalé una gatita siamesa a mi madre, que pasaba muchas horas sola y amaba a los felinos… Llegué un viernes con la gata… Mi padre me puso el grito en el cielo; mi marido y yo íbamos a estar fuera el fin de semana y le pedí a mi padre que aguantara hasta el lunes, afirmando que la iría a buscar y me la llevaría… Cuando llamé para decir que iba a por ella, se puso él al teléfono y afirmó: ¡Ni se te ocurra! La gata intuyó que era él el “hueso duro” y se lo cameló, durmió con él, le ronroneó…  Cuando años después mi padre se estaba muriendo y paseaba por el pasillo de casa torpemente, ella iba a sus pies y lo acompañaba paso a paso, dando vueltas y más vueltas junto a él mientras caminaba…

                               Creo sinceramente, y más ahora que tengo un gato en casa, que esos mamíferos elegantes, libres, independientes y muy, muy cariñosos, están conectados con otras realidades y también que saben utilizar mejor que nosotros sus atributos: Nadie se relaja como ellos, nadie se limpia tantas veces seguidas (mi gato tiene las plantas de los pies de color rosa y lo pille cuando lo pille las lleva impecables), pocos se despiertan de golpe y están activos en ½ segundo, y casi nadie es capaz de mover su cuerpo para caer con las cuatro patas pase lo que pase, desde diez metros de altura hasta diez centímetros…

                               ¿No gustan los gatos porque los envidiamos por su capacidad para ser felices pero libres? ¿Les tememos porque intuimos que están en contacto con otras realidades y ahí nos superan? ¿Nos molesta que nos observen fijamente, como si nos analizaran? ¿Y qué pasa cuando ponen sus pupilas verticales y “miran” hacia un sitio en el que no apreciamos nada? También son capaces de detectar la llegada del dueño/a a casa cuando aún está muy lejos y, lo afirmo por experiencia, pueden notar que un ser querido de dos patas se encuentra mal física o psíquicamente y actuar poniéndose a su lado, como bufanda, encima suyo… En teoría, eso absorbe la negatividad y él es un conductor que la extrae y se la lleva.

                               En cualquier caso, a mí me encantan. Alguien dijo que a las personas conservadoras les gustan los perros y a las liberales los gatos. ¡A mí me gustan los dos! Y me gustan los dos porque amo a todos los animales. ¡Pero que no me toquen a Aneto! Puedo corroborar que cuando se me sienta encima, me ronronea, lame mis heridas (si las tengo) o me obsequia mordisqueando mi oreja consigue relajarme, por mucha tensión que tenga (y la tengo).

Pilar López Bernués

  Aneto cuando aún era bebé (ahora ya ha crecido un poco…) @Pilar López Bernués

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Acerca de plbernues

Escritora y conferenciante de libros-forum.
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12 respuestas a UN SER MISTERIOSO Y ENIGMÁTICO: ¡EL GATO!

  1. miasma13 dijo:

    Me ha encantado… Estoy totalmente de acuerdo contigo. Yo tengo dos, y son lo mejor de mi día a día con diferencia. Cuando te miran y te maullan, cuando te ronronean encima de la tripa cuando duermes, cuando se ponen apoyados en tu brazo y estiran sus patitas hasta tu cara, cuando suspiran… No puedo dejar de acariciarlos, mimarlos y comermelos a besos! Son especiales… Y el que diga que los gatos no son cariñosos, son traicioneros, o dan mala suerte, es porque no saben lo afortunados que serían si tuviesen uno, en todos los sentidos. Mi novio pensaba así hasta que llegó Romeo, mi primer gato a casa. Me lo regaló él porque me sentía sola. Acabó tan encariñado y enamorado de él, que acabamos adoptando a Björn, mi segundo gato. Está tan ensimismado con ellos, que se le cae la baba cuando viene de trabajar y le maullan pidiéndoles un “hola chicos” acompañado de un par de caricias. Son animales increíbles, y la gente debería saberlo. Gracias por haber escrito algo tan verdadero sobre ellos.

    • plbernues dijo:

      Gracias por tu comentario, miasma13.
      Efectivamente, yo también creo que los gatos son seres encantadores que cuentan con mucha prensa negra… Como los humanos estamos habituados a mandar y dominar, no nos gusta aceptar que existe una especie supuestamente irracional que es el ser más libre de la Tierra, que es capaz de AMAR con mayúsculas a sus amigos de dos patas, pero nunca los considerará dueños.
      Los que no han tenido un “minino” en las rodillas ronroneando y mostrando su afecto, se han perdido una de las experiencias más deliciosas que existen.
      Un cordial saludo.
      Pilar

  2. rosita blanca dijo:

    totalmente deacuerdo cntigo..yo amo a mi gata nessie..

  3. javier elizondo dijo:

    Me encantó lo que escribiste, sabes yo buscaba una respuesta acerca de que porque algunas personas no le gustan los gatos ni siquiera verlos en fotos, me aclaraste muchas cosas te lo agradezco.

    Sabes yo tengo dos gatitas estan preciosas se llaman la chiquis y la guera, las tengo desde que ellas tenian dos meses de edad y es muy cierto lo que dices, esos animalitos reconfortan hacen que la vida no sea tan dificil para uno.

    Vivo solo y mis animalitos me han ayudado a no sentirme triste, son bien cariñosas las dos y bien juguetonas, hace poco que cumolieron un año y creo que cada vez son mas traviesas, les facina que vengan a visitarme, no se porque pero es cuando hacen mas travesuras, se meten en los cajones de la vitrina y del escritorio, saltan de un lado a otro, tiran las almohadas de la sala son bien traviesas cuando tengo visitas.

    Amo a mis gatitas y gracias por todo lo que escribiste. Te envio muchos saludos.

    • plbernues dijo:

      Me alegra que te haya gustado el post, Javier, y te agradezco el comentario.
      Es lógico que tus gatitas disfruten con las visitas, son peques todavía y eso supone diversión asegurada, ja, ja… También es posible que tengan un poco de celos y llamen tu atención. Mi gato, que es super-cariñoso, se mostró bastante antipático cuando mi hijo pasó unos días con nosotros en Navidad. La verdad es que a mí me adora y supongo que vio un competidor o algo así.
      Gracias por tu aportación y un cordial saludo.
      Pilar

  4. Hola, saludos! Estaba buscando información sobre los gatos, en general, para ver un poco de perspectivas y tal. Muchas cosas de las que comentas al principio ya las sabía… pero ahora consolido más estas teorías.

    Yo desde pequeño he tenido muchos perros, nunca domésticos, pero los amaba, como cualquier animal, me encariñaba mucho con él… más tarde tuve un perro en casa… pero mis padres lo tiraron porque defecaba en casa y era un inconveniente. Pasaron los años, llegó un gato, pero me hicieron tirarlo porque destrozaba los muebles y era agresivo aún teniendo pocas semanas.

    Al final llegó Mony, mi actual gato, este es el más estable ya que llevo ya 3 años con él… el caso es que antes que nada, decirte que cada animal aunque sea de la misma especia, posee un carácter ya de nacimiento predeterminado y otro carácter que se constituye dependiendo de la educación que se le impone.

    Yo lo quiero muchísimo, pero durante, incluso hoy en día, cuando quiero estar con él, lo cojo e intento dormir con él, a veces se pone agresivo y como no, se lleva una buena ostia, puede sonar duro, pero tengo un par de cicatrices considerables, el caso es que el pobre se ha llevado muchas palizas en su vida, Pero lo he hecho solo cuando él muestra signos de agresividad, me muerde cuando le estoy acariciando o cosas por el estilo, es decir, le doy amor, le quiero , le acaricio y zas, entonces es cuando me duele y descargo todas mis energías …

    Es un gato que no hace ningún tipo de fechorías, eso está genial, su comida es de calidad y muy variada, entre húmeda, semi-húmeda, pienso… barritas… y una arena muy cuidada.

    El problema es ese, que ahora ya siempre que le cojo al instante empieza a hacer ese sonido que hacen los perros cuando se enfadan… el caso es que ahora ya tanto tiempo sé como cogerle para que no ataque instintivamente….

    Mi relación con él es muy especial… si me enfado o algo va directamente a su cama… eso me gusta, pero cuando quiero darle cariño, se niega… sólo ronronea en 2 ocasiones, cuando le doy de comer, y cuando está profundamente dormido y le empiezo a acariciar…

    Otro cosa que quería destacar es el pelaje de los gatos, sin duda existen muchos. Y el del mio es muy sensible, tiene un carácter muy depredador, muy sensible.. al tocarlo mueve con los músculos de la espalda, como se hiciese una contracción… Y por último, el 90% de las ocasiones siempre quiere estar cerca de mí, observarme, pero no tocarlo. (Poder, puedo)

    Está castrado. y no hace fechorías de importancia, esa es una de las razones por las que sigue en casa. En 2 ocasiones estaba a punto de tirarlo, porque como ya dije, al darle todo mi amor y acariciarle, abrazarle, me suelta un arañazo de 20 centímetros, que duele, duele en el corazón y es irresistible “cruzarle la cara”….

    Lo de la oreja es curioso, me lo hizo cuando era muy pequeño :) , y ronronearme ya no lo hace así a la ligera… en noches frías se sube a mi cama, y hace masajes con las patas… (tengo una manta que parece pelaje de gato, muy suave y al estar mis piernas haciendo de bulto, llegó a “montarlas en varias ocasiones” jejeej sin duda es increíblmemente relajante…

    Lo admiro muchísimo, y le quiero muchímo, pero esa barrera que me impide su dominación, no me gusta.

    Lo siento si me extendí mucho, pero ví que respondías a los comentarios, y que como has demostrado experiencia en tu texto sobre los gatos decidí compartir contigo mi experiencia.

    creo que hay muchos temas que trato, si eres tan amable de comentarlos, te lo agradecería! :)

    PD: el 60% de las veces que llego a casa, él ya está ahí, esperándome y maullando :) , ahora mismo está sentado en una silla mirándome.

    Y ya por último para concluir, desde mi punto de vista, lo que hace especial al gato, es la visión que poseen, su percepción creo que es como los reptiles, y eso es lo principal que nos separa de LA PERSPECTIVA HUMANA Y FELINA… un lagarto de puede domesticar más que un gato? creo que no. :) Es mi opinión. digamos que el gato posee de todos los animales un poco, incluso “cabezones” como los humanos… Gatos, enigmáticos y únicos…

    UN SALUDO.

    • plbernues dijo:

      Bueno, Yordan, he leído con interés tu comentario y te agradezco que lo hayas puesto. Pero me parece que todo lo referente a los gatos puede resumirse en una cuestión: SON INDEPENDIENTES. De hecho se le considera “animal doméstico no domesticable”. A diferencia de los perros, ellos se sienten en SU casa, no en la tuya. Por supuesto, como ocurre con las personas, cada uno tiene su carácter; no existen dos seres iguales en todo el Universo… Pero un gato, por mucho que quiera a su amigo de dos patas (nunca amo) hace lo que le apetece; y si no le apetece que le acaricies, pues no se deja; esa es la lectura.

      Lo que no me parece muy bien (si me permites) es que a un animal lo tires, o lo eches de casa… Si te molesta alguno sería mejor que se lo dieras a alguien, especialmente si está acostumbrado a vivir en una casa y, por tanto, no sabe buscarse comida.

      En fin, gracias por tu aportación y un cordial saludo.
      Pilar

      • Agradezco tu respuesta ;)

        Esa era la cuestión, que no estoy acostumbrado, digamos que no asimilo su independencia, me cuesta ya que, supongo, como me acostumbré de pequeño con los perros… pero bueno, creo que ya entro en razón, y día a día le entiendo mejor, ahora soy más compañero que amo hacia mi gato.

        Claro, no te preocupes, puedes decirme lo que quieras… Sí te entiendo, no me gustó para nada el hecho de tirarlos, (mi primer perro doméstico y mi primer gato doméstico) ya que me encariño mucho… pero era joven… tendría 14 años, y mis padres mandaban… (además el gato era de calle, jovencito, pero nacido en la calle, y mi primer perro ya era mayorcito, los perros se suelen adaptar…,

        Bien, Pilar, pues nada… al fin y al cabo… jajajaja los gatos son increíbles… yo cada mañana al verlo, me alegra… supongo que te pasa lo mismo, … su carisma es indeterminada, sorprenden día a día!…

        Un saludo, igualmente.

      • plbernues dijo:

        Bueno, Yordan, lo que está claro es que cada animal es distinto y que las comparaciones son “odiosas”. Pero si no existen dos seres absolutamente iguales, también es cierto que un gato jamás puede compararse a un perro. Para el perro el amo es el dueño, el “jefe de la manada”, se entrega a él con devoción y trata de agradarle de todas las formas posibles. Pero en la mente de los “mininos” palabras como “dueño”, “obediencia” o “servilismo” no existen. Podrás castigar a un gato mil veces por algo que no te guste que el volverá a hacer lo mismo otras mil… En el fondo, yo admiro esa libertad y quizá por ello me llevo muy bien con ellos y me gustan tanto.

        Un cordial saludo.
        Pilar

  5. Jaime dijo:

    Me encanto todo lo que dijiste,y comparto la opinión que tienes de los gatos en cada una de tus palabras. Déjame contarte mi anécdota también, de Mittens mi gatita.

    Hace un par de meses caminando en la noche por la calle, escuche el llanto de un gato, cuando me acerque era un gato cachorro, no pasaba de los dos meses, lo levante, lo acaricie y luego lo deje donde lo encontré, seguí caminando y empezó a seguirme, parecía que nunca iba a parar de hacerlo… supuse que tenia hambre, así que lo lleve a mi departamento y le di una lata atún (solo se me ocurrió darle eso) y agua. Cuando lo vi tan cómodo en mi casa, me di cuenta que seria imposible sacarlo de allí, y ahora ya se convirtió en la dueña de mi casa jaja, la quiero demasiado y nose como pude pasar tanto tiempo sin ella.

    Tengo que admitir que tenia una idea errónea de los gatos, siempre e tenido perros desde pequeño y me encantan, pero ahora el concepto de los gatos a cambiado, son limpios, ordenados y cariñosos, al menos mi Mittens lo es!

    • plbernues dijo:

      Gracias por tu comentario, Jaime.
      La verdad es que muchas de las personas que dicen que los gatos no les gustan es porque, simplemente, no los conocen. Se les ha “etiquetado” con adjetivos como: traidores, ariscos, egoístas, fríos…, cuando la única realidad es que son seres totalmente libres, que aman a los humanos pero como a iguales porque no nos consideran dueños. Esos términos: “jefe”, “obediencia”, “sumisión”… no los aceptan.
      Mi gato Aneto es un ser cariñoso, encantador y adorable; limpio, como todos los mininos y, siempre, siempre, mi amigo incondicional. He de respetar su libertad, eso sí, y nuestra relación no será nunca de “amo-esclavo”, como suele ocurrir con los perros. Yo he tenido dos perros, que ya murieron, y hay que aceptar que las comparaciones no son aceptables. Para los perros su dueño es el jefe de la manada y acepta ciegamente sus órdenes y hasta acepta castigos sin dejar por ello de quererle; para un gato no existe más dueño que él mismo (viva la libertad y el amor propio)
      En cualquier caso, los seres de cuatro patas son encantadores y si sus afectos no dependen de la situación económica, el estres, los problemas… Cuando aman, lo hacen para siempre.
      Gracias de nuevo y un cordial saludo.
      Pilar

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